NORTE DE VIETNAM Día 4, Valle de Sapa.
NORTE DE VIETNAM Día 4, 20 abril, Valle de Sapa.
Hoy teníamos planeado un pequeño
trekking por el valle de Sapa a ver los arrozales. Nos recogió Huan con el
coche temprano y nos llevó a la zona de las terrazas de arroz. En esa época
estaban con agua para empezar la siembra de una nueva cosecha, tienen entre dos
o tres anuales. No eran tan espectaculares como cuando florecen, que son las
fotos que acostumbramos a ver, pero la vista era impactante. Nada más bajar del
coche nos asaltaron, literalmente las mujeres de la etnia H´mong, vestidas con
sus trajes típicos que intentaban vendernos algo, como no les hacíamos caso
hicieron todo el camino con nosotros. Gracias a ellas recuperamos nuestro
camino alguna vez que nos perdimos.
Las vistas sensacionales.
Paseamos por paisajes que nunca imaginé
disfrutar tan de cerca. Arrozales infinitos escalonados que recorrimos incluso
adentrándonos en ellos. Casi todas las montañas que rodean la zona están
cubiertas por una espesa niebla.
Subimos y bajamos sin cruzarnos con
nadie. Bueno nadie que no fuera autóctono, claro, porque los niños y mujeres
cargando leña y vestidos con los trajes típicos de sus etnias aparecían constantemente
a nuestro paso.
Éramos un grupo mixto, pues las mujeres
del principio estuvieron todo el rato con nosotros con el afán de vendernos una
pulserita, un cinturón o cualquier cosa. La verdad es que se lo curraron,
hicieron un trekking de más de tres horas para vender algo. Al terminar les
compramos cinturones y pulseras porque nos daba pena que se fueran con las
manos vacías después de invertir tanto tiempo.
Por la tarde ya de vuelta en Sapa fuimos
a la Hamrong Mountain, que está en
el centro de la ciudad desde donde teníamos unas vistas muy bonitas, el
problema es que había mucha niebla.
El tour a la montaña incluía una visita
a los jardines de orquídeas, los jardines de la roca, la vista panorámica de
Sapa desde lo alto y una interpretación de la música tradicional étnica por los
niños y niñas de la localidad.
Nosotros hicimos todo, vimos los jardines,
subimos a lo más alto y vimos el espectáculo de folclore local... e incluso
bailamos con ellas en el escenario.
Dos anécdotas de la esa tarde /noche.
La primera fue que yo me quede encargada
en el hotel de recoger las maletas y subirlas a la furgoneta. Varias veces me
repitieron todos, son 7 bultos, acuérdate 7, no te dejes ninguno. Pero en los
siete se contaba un palo de bambú de un tapiz que habíamos comprado. Me sacaron
las maletas y conté 6 y el palo y pensé que faltaba una, efectivamente entre en
la habitación de las maletas y vi un bolsón verde de mi hija y dije para mí, “Ufff
la séptima, me la dejaba”. Con lo cual monte en el coche 7 bultos y el palo. Al
llegar a la estación cada uno cogió su maleta y sobraba una. Qué horror, pero
yo pensaba para mis adentros, mejor que me sobren que no que me hubiera dejado
alguna. Llamamos al hotel y nos enteramos que era de una persona que bajaba en
otro coche detrás de nosotros y que también cogía el tren a HaNoi. Le esperé y
cuando llegó se la di, con miles de perdones por haberme confundido, a lo que
me dijo “bueno daba igual porque era ropa sucia”.
Ya en el tren, nos relamíamos para
nuestra cena en el vagón restaurante, pues casi no habíamos tenido tiempo a
comer. Veíamos a todo el mundo comprar cosas en la estación, pero nosotros
pensamos que mejor cenar en marcha. Cuando subimos nos enteramos que ese día no
había vagón restaurante y que solo podíamos cenar sándwiches fríos, además solo
había pan para tres sándwiches y nosotros éramos cinco, con lo que contentitos
y sin cenar casi, nos fuimos a la cama.








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