Bretaña en Caravana . Un viaje tiempos de Covid. Septiembre 2020

 

 Bretaña en Caravana. Viajes en tiempos de Covid 


Itinerario

Día 1. Madrid-San Sebastián 424Km 4h 30 mn Camping Igueldo. Donostia, Gipuzkoa

Día 2. San Sebastián La Rochelle, 421 km 4h 24 mn Camping Huttopia Wild Coast (Ile de Ré).

Día 3. La Róchele, Nantes, Vannes (Penboch). 258km 3h. Camping Sites and Landscapes, Penboch.

Día 4. Vannes (Penboch), Josselin, Rochefort en Terre, Vannes (Penboch), 150 km 2h 30 mn. Camping Sites and Landscapes Penboch.

Día 5. Vannes (Penboch), Carnac, Pont Aven, Concarneau, Quimper 187 km 2h 30mn. Camping L'Orangerie de Lanniron. Quimper 

Día 6. Quimper, Point de Raz, Locronan. 94 km 1h 40 mn. Camping Locronan en Finistère Sud.

 Día 7. Locronan, Pen Hir Point, Camaret, Le Faou, Roscoff, 147 km 2h 40mn. Camping Trologot Francia, Saint-Pol-de Léon

Día 8. Roscoff Costa de Granito Rosa Perros-Guirec, Paimpol, 117 km 2h 10mn. Camping Eden Villages Cap de Bréhat - Paimpol, Côte d'Armor

Día 9 Paimpol, Dinan, St Malo 139 km 1h 50mn. Camping Domaine de la Ville Huchet. Saint-Malo.

Día 10. St Malo, Dinard. 12 km 15 mn. Camping Domaine de la Ville Huchet.

Día 11. St Malo, Saint Suliac St Michel, St Malo 117 km 2h. Camping Domaine de la Ville Huchet.

Día 12 St Malo, Fougères, Rennes, Nantes, Vendrennes, 318 km 4h. Camping de la Motte. Vendrennes, Francia. +33251635967

Día 13 Vendrennes San Sebastián 535 km 5 h. Camping Igueldo. Donostia, Gipuzkoa

Día 14 San Sebastián. Camping Igueldo. Donostia, Gipuzkoa

Día 15 San Sebastián, Madrid 424 km 4h 30 mn


Un verano distinto, estamos en pleno Covid , pero con la llegada del buen tiempo han bajado los contagios y pensamos que tomar unos días de vacaciones nos vendrá bien y decidimos hacerlo con la casa a cuestas, la forma creemos más segura de viajar en estos momentos. Reservamos para primeros de Septiembre , que además habrá menos gente, con la esperanza de que no nos cierren fronteras y nos nos vuelvan a encerrar. Es una decisión arriesgada, pero pensamos que lo conseguiremos. Vamos cuatro en la caravana y hemos escogido una bien equipada , pues como he dicho aunque vayamos a campings por aquello de la electricidad, queremos hacer la vida en ella , al contrario de otras veces , que usábamos mucho las instalaciones centrales si estaban bien.

Van pasando los días y de momento nada nos para , vamos preparando el equipaje y haciendo lista de los utensilios, ahora con el covid no te dan muchas cosas que tienes que llevar tú, así como la comida que vamos a llevar.

Un par de días antes de salir nos hacemos las pertinentes pruebas PCR, que llevamos por si nos las pidieran en Francia.

Diario del Viaje

Día 1. Madrid San Sebastián 424 Km 4,30 h



Por fin llego el dia, por la mañana compra de alimentos perecederos y última y nerviosa revisión de la lista. Parece que salimos. La caravana nos la dan a eso de las 15 horas.

Salimos finalmente como a las 18 horas después de recoger y cargar la caravana en un tiempo récord.  Como comente anteriormente no nos han dado ni toallas ni sabanas ni edredones y  casi nada de equipación, sólo unos platos, cubiertos y vasos de plástico duro y un set de cazuelas, por lo que hemos tenido que cargar nuestras cosas. Queremos llegar a dormir a San Sebastián para no perder un dia y ya mañana cruzar a Francia, entre otras cosas porque nos caducan las PCR y no queremos tener problemas. Hemos reservado un camping y tenemos que llegar antes de las 11, que cierran . Son 458 km, el mapa nos da 4, 30 horas de viaje , pero con la caravana se va mas lento. Finalmente, sin parar casi nada, lo conseguimos y llegamos a San Sebastián a las 10,30.

 El Camping está muy bien situado, en lo alto del Monte Igueldo, en una zona muy bonita, aunque al ser de noche no lo apreciamos bien. Las parcelas para las caravanas no son grandísimas, pero suficientes. Los baños y zonas comunes super limpias. De hecho, hay una persona limpiando cada rato. En estos días lo que buscamos es eso, sitios que estén bien cuidados, para hacer uso de las instalaciones sin problemas si se necesita. Nosotros llegamos a dormir y salir mañana temprano, pero nos indican que hay autobuses para bajar a la ciudad, si quisiéramos. Tomamos nota, pues nuestra intención es visitar San Sebastián a la vuelta.

Camping Igueldo. Padre Orkolaga Ibilbidea, 69, 20008 Donostia, Gipuzkoa

+34 943214502



Día 2. San Sebastián La Rochelle, 421 km 4h 24 mn


Hoy nos vuelve a tocar dia largo de bastantes kilómetros para alcanzar la Rochelle sin ninguna parada intermedia. Partimos tempranito después de desayunar. Nos toca cruzar la frontera y no sabemos si habrá problemas.

La verdad que nada de nada de control, pasamos sin ningún problema y ya en Francia camino de Bretaña.

Paramos a comer en un área de Servicio, que en Francia están fenomenal, mesitas y bancos de madera en una zona arbolada, donde puedes parar a comer tranquilamente, eso sí, después de limpiarlas con desinfectante concienzudamente, por aquello del virus, aunque aquí parece que no les importa mucho. Nosotros vamos con nuestra mascarilla , pero aquí vemos que la mayoría de la gente no la lleva habitualmente. Iremos viendo según avancemos.

Llegamos a la Rochelle sobre las 17 horas, pero tenemos nuestro camping en la Isla de Ré. La isla está comunicada con un puente que es de peaje y bastante caro con lo que decidimos ver La Rochelle, antes de cruzar a la isla.

A la entrada de la Ciudad tienes un área de Camping car, donde puedes dejar la Caravana y caminas hasta el centro. Es un poco más de 1 Km. Nosotros llegamos el mismo dia que llego el Tour de Francia y aunque la etapa ya había acabado , quedaba bastante lío de coches y tráfico. Pero el área de caravanas es bastante grande y hay sitio para todos.


La Rochelle, data del siglo X, que se formó como un pequeño pueblo de pescadores, durante los dos siglos posteriores se convirtió en un punto estratégico del comercio marítimo entre Francia e Inglaterra, basado en el vino y en la sal. Por el centro de la visita de La Rochelle es su puerto histórico, flanqueado por varias torres que nos relatan una historia de ataques a la ciudad.

Construida sobre marismas, durante la época medieval fue una ciudad amurallada, que mantiene calles estrechas y el estilo característico de una ciudad del medievo. Hay casas entramadas construidas con madera y pizarra. Pero casi la totalidad de sus casas tienen fachadas de piedra blanca del siglo XVII que confieren a La Rochelle una belleza peculiar, si bien en el centro histórico los edificios datan de entre los siglos XV y XVIII.

Puerto Histórico.

 La entrada del conocido como Puerto Viejo de La Rochelle está enmarcada por dos grandes torres, que se han convertido en la imagen de la ciudad. Aunque en realidad son cuatro torres.

La Torre de San Nicolás, del siglo XIV, que con una altura de 42 metros. Era un edificio militar que cumplía la función de vigilancia.

 

Frente a ella se sitúa la Torre de las Cadenas, de la misma época y de menor altura, la cual era utilizada para vigilar los movimientos de los barcos y el tráfico en el puerto. Además, era donde se cobraban las tasas y derechos.

La tercera de las torres es la Torre de la Linterna, que destaca por su aguja gótica octogonal. Con 70 metros de altura, es la más alta de las tres y fue construida como faro; de hecho, se trata del último faro medieval de la costa atlántica. Pero la Torre de la Linterna, sobre todo, es conocida por albergar durante tres siglos una cárcel donde se encerraba a corsarios británicos, holandeses y españoles, así como a prisioneros militares y religiosos.


Una cuarta torre es la que une a través de un pasaje inferior la zona portuaria con el casco viejo de la ciudad. Se trata de la Torre del Gran Reloj, del siglo XVIII. Junto al puerto destaca el edificio del antiguo mercado de pescadores, totalmente restaurado y ahora es un centro cultural.

 Camping Huttopia Wild Coast (Ile de Ré). Rue Basse Benaie, 17740 Sainte-Marie-de-Ré, Francia. +33546302174

 El camping está justo al lado de la playa y se puede salir por una puerta y aunque la playa no es nada del otro jueves el paseo a la orilla del mar es relajante



Día 3. La Rochelle, Nantes, Vannes (Penboch). 258km 3h.


Hoy tenemos jornada algo más corta y con parada incluida a visitar Nantes. 

Nantes 136 km 1h 50mn.

Puedes aparcar en el mismo centro, en el Parking Gloriette, Petit Hollande, que tiene una zona de caravanas (de pago) y desde allí puedes hacer tu recorrido por la ciudad. Nosotros pusimos dinero para 3 horas y nos dio tiempo a ver lo más importante. 


Castillo de los Duques de la Bretaña

Es el monumento histórico más importante de Nantes. Situada en el corazón histórico de la ciudad, esta fortaleza está dotada de una muralla del siglo XV y varios edificios construidos entre los siglos XIV y XVIII.

Listados como monumento histórico desde 1862, los edificios han sido utilizados como residencias ducales, asedios del gobernador o cuarteles e incluso búnkeres en la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial. El castillo pasó a ser propiedad de la ciudad de Nantes en 1915, y después de quince años de restauración, es una visita imprescindible en la ciudad. La entrada es gratuita


Torre Lu

Justo delante del château des Ducs de Bretagne se encuentra la Torre Lu («tour Lu»). Como su nombre indica, fue parte de la antigua fábrica que producía las famosas galletas de Nantes, las «GN» («Galletas Nantais»).

Originalmente, la fábrica constaba de 2 torres y un edificio, pero sufrieron graves daños durante la Segunda Guerra Mundial y sólo se pudo restaurar una de ellas.

La torre es realmente fotogénica con sus colores dorados y azules, así como su cúpula perforada con ventanas. En el interior, en la planta baja, se encuentra una pequeña sala que relata la historia de la fábrica Lu.

Sin embargo, lo más destacado de la visita es subir a la cima de la torre para admirar la vista sobre toda la ciudad de Nantes. Es posible gracias al Gyrorama, una máquina extraña, con un look de invención «Julio Verne». 

La Torre Lu se puede ver bastante bien desde las murallas del castillo, desde donde está tomada esta foto. Nosotros lo hicimos desde allí sin necesidad de desplazarnos hasta ella, pues no pensábamos entrar y menos subir arriba.

 Catedral de San Pedro y San Pablo de Nantes. La construcción de la catedral duró más de 500 años. Cerca del tamaño de Notre-Dame-de-París, su fachada de piedra blanca está rodeada por 2 torres masivas, con terrazas con vistas a la ciudad en la parte superior.

Para ver dentro: La tumba de Francisco II, último duque de Bretaña, las criptas: una cripta románica que alberga los tesoros de la catedral y otra con una exposición que relata su historia, el gran órgano


Cuando llegamos la Catedral estaba  cerrada y con una vallas de obras delante,  pensamos que con motivo del incendio que se produjo unos meses atrás.


Passage Pommeraye.

Este pasaje fue creado en 1843 y se mantiene tal cual. Está construido en diferentes alturas y está repleto de columnas y estatuas en blanco. Esta galería alberga no pocas tiendas en su interior. Es un centro comercial pequeño pero distinto.


Isla de Versalles
Antiguamente ocupada por curtidores y carpinteros, esta isla artificial de 1,7 hectáreas se ha convertido en un jardín japonés. Las formas rocosas, las cascadas y la vegetación recrean la típica atmósfera zen de los paisajes japoneses. En el corazón de la isla, descubrirás una casa de té tradicional, la «Maison de l’ Erdre», que alberga exposiciones sobre la fauna y la flora del río.

 

La Ribera del Erdre

La isla de Versalles es el punto de partida ideal para un paseo a pie o en bicicleta por la ribera del Erdre.

Gracias a los numerosos parques, casas señoriales y castillos a lo largo del río, el Erdre fue apodado por François 1st, el río más hermoso de Francia. De hecho, usted podrá ver varias mansiones con grandes jardines que pertenecían a ricos armadores o comerciantes. Continuaremos la caminata hasta el puerto de Sucé sur Erdre, donde el río forma un pequeño lago.


Las máquinas de la isla de Nantes

La Isla de las Máquinas es un proyecto original que mezcla los mundos de Julio Verne y Leonardo da Vinci. Los 2 diseñadores del proyecto inventaron máquinas articuladas representando animales gigantes. Durante su visita, podrá descubrir los secretos de fabricación de sus máquinas e incluso subir o conducir algunas de ellas.

El más famoso es el elefante gigante de 12 metros de altura y 48 toneladas. Verlo en movimiento es impresionante. Si tienes suerte, incluso puedes ser uno de los 50 pasajeros que pueden embarcar en un paseo de 30 minutos a una velocidad de 1 a 3 km por hora.

Otra atracción es la galería de máquinas, que alberga un bestiario de hermosos mecánicos. Puedes montar y conducir varios animales incluyendo una araña, una hormiga e incluso una garza gigante que te llevará por la galería. Los maquinistas están allí para explicar el proceso de creación y operación de estas extrañas criaturas.

La galería albergará en los próximos años El Heron Árbol, un árbol gigante con 22 ramas y jardines colgantes. Hoy en día sólo la rama experimental es accesible, pero sin duda el resultado será sobresaliente.
Por último, la isla alberga un tiovivo único: el Carrusel de los Mundos Marinos. En 3 niveles, descubrirá las criaturas marinas que pueblan el fondo marino, el abismo y la superficie del mar: cangrejos gigantes, mantarrayas y calamares que puedes cabalgar.


Creo que debe ser impresionante, pero nosotros no teníamos mucho tiempo y lo lo obviamos.

Trentemoult, el barrio de los pescadores de Nantes

Algo que visitar es el barrio de pescadores de Trentemoult. Para llegar, lo más cómodo es tomar el ferry que sale cada 10 minutos de la Marine & Loire Croisieres, en la Quai Ernest Renaud.

El trayecto dura apenas 6 minutos y cuesta dos euros (puedes picar con el ticket de bus incluso, y si retornas en menos de una hora es gratis). Vas a pasar súper rápido junto a la Isla de Nantes y sus famosas grúas.

La localidad es muy pequeñita, pero es popular por sus casitas de colores y sus bares mirando al río. Esto tampoco lo visitamos, por falta de tiempo.


Desde allí salimos hacia nuestro próximo destino, que era Vannes a 116 km 1h 30 mn.

En este Viaje no hemos reservado ningún camping por anticipado, para tener más libertad y ya que no es temporada alta  pensamos que no tendremos problema de sitio, sobre todo este año. Pero siempre llamábamos por la mañana para cerciorarnos y ver hasta qué hora está abierto y organizar nuestro día. Normalmente varía entre 18,30 y 19,30, aunque hay sitios que te dan un teléfono para llamar si llegas más tarde

 Camping Sites and Landscapes Penboch. Camping de 4 estrellas. 9 Chemin de Penboch, 56610 Arradon, Francia +33297447129


El camping, se encuentra a 10 km de la ciudad, pero merece la pena. Está en un sitio muy bonito, muy amplio y con muy buenos servicios y al lado de la playa. El personal muy atento. Aquí nos quedamos dos noches, lo cual fue fabuloso, porque nos gustaba mucho.

Las parcelas amplias y podias sacar tu mesa y sillas y no tenias nadie alrededor.

 Día 4. Vannes (Penboch), Josselin, Rochefort en Terre, Vannes (Penboch), 150 km 2h 30 mn.


Hoy es como un excursión y volvemos a dormir al mismo sitio . Hoy vamos hacia el interior a ver dos ciudades que nos han hablado fabuloso y luego ya seguimos por la costa. 

Josselin. 74km 55mn   

Todo lo que habíamos leído de esta ciudad giraba en torno al castillo y nos sorprendió mucho ver que había muchas más cosas que ese castillo.  Toda la ciudad era puramente medieval y ademas tenia  una Catedral impresionante…. Todo muy cuidado.

Como siempre encontramos, bastante céntrico un área de Caravanas, donde pudimos aparcar con gran facilidad y recorrer el pueblo a pie.






 Las  imponentes torres del castillo de Josselin se reflejan en las aguas del rio Oust. El castillo, propiedad de la familia Rohan, una de las estirpes más antiguas de Bretaña, es el símbolo de esta bonita ciudad. El castillo de estilo gótico es un interesante ejemplo de la arquitectura feudal y renacentista. Tampoco puedes perderte el barrio de Saint-Croix, tan antiguo como el castillo, construido alrededor de la antigua capilla homónima, y que presenta bonitos ejemplos de casas medievales de entramado de madera. Además, se puede seguir el curso del río Oust por un paseo que avanza a lo largo de 12 kilómetros entre vegetación, iglesias góticas y bonitas casas. 

La foto del castillo desmerece la vista sobrecogedora que se obtiene al llegar a la orilla del rio . 


Rochefort -en –Terre 40 Km 40 mn 

Por lo que había leído este era uno de los pueblos mas bonitos a visitar y la verdad que no nos defraudó nada. Como siempre aparcamos a la entrada del pueblo, en una zona designada para caravanas y entramos a pie al mismo.

Este pueblo es de los denominados pueblos floridos de Francia con la categoría de cuatro flores. Y lo merece. Es un pueblo muy turístico e incluso en esta época septiembre y pandemia estaba bastante concurrido al medio dia. Tiene un montón de cafés con coquetas terrazas para tomar algo y muchas tiendas de productos locales. 

El Castillo al final del pueblo merece la pena visitarse, pues, aunque no es muy grande tiene unos jardines preciosos y unas vistas del pueblo muy pintoresca. Además, aunque no está muy apartado a esa parte no llegan tanto los turistas y disfrutas de una gran tranquilidad.





Vannes 37 km 40 mn

En Vannes no encontramos área de Caravanas y los parkings que estaban más céntricos eran solo de coches, preguntando nos mandaban a nuestro camping a aparcar con lo cual nos pusimos a dar vueltas y finalmente, después de un tiempo ya saliendo del puerto encontramos una calle donde se podía aparcar y allí dejamos el coche.

Desde el puerto y para entrar en la ciudad pasamos por la puerta de San Vicente y nos enteramos que era San Vicente Ferrer, valenciano, que llego a Vannes en 1418 a predicar por requerimiento del Duque de Bretaña y murió allí un año después. Está enterrado en la Catedral.




La Plaza De Valencia y la de Henri IV son dos sitios a visitar, junto con la  Catedral. Nosotros una vez la visitamos nos dedicamos a deambular por sus calles y contemplar las casas de entramado de madera con más de 500 años de antigüedad, a cuál más bonita.

 Camping Sites and Landscapes Penboch. Camping de 4 estrellas.

 9 Chemin de Penboch, 56610 Arradon, Francia +3329744712

Día 5. Vannes (Penboch), Carnac, Pont Aven, Concarneau, Quimper 187 km 2h 30mn

 


Hoy tenemos 156 km , pero muchas cosas que visitar, por lo que nos ponemos en marcha nada más desayunar. No despedimos de este camping, que tanto nos ha gustado.

Carnac 32 km 32 mn

Carnac es conocida por sus famosísimos campos de megalitos. 


El conjunto total de Carnac consta de varios de alineamientos megalíticos de menhires o piedras que datan del V y III AC, y cuenta con algún dolmen y túmulo. En total, unos 3000 menhires en varias hileras, algunas de 1 km de largo. La zona, la puedes recorrer a pie o en bicicleta (tienen marcadas rutas en bici) o incluso en los típicos trenes turísticos. Es el monumento prehistórico más extenso y grande del mundo.

Una vez que tomas la carretera que los recorre, al poco encontramos un parking de caravanas donde puedes dejarla gratis y hacer el recorrido a pie. Hay tambien otros parkings más adelante pero nosotros lo dejamos en el primero. El conjunto es impresionante y aunque están en un recinto cerrado se ven muy bien desde fuera y puedes hacerlo caminando fácilmente. Hay visitas guiadas a tres horas del dia. Nosotros llegamos cuando empezaba una (a las 11 de la mañana), pero tienes que sacar las entradas en el centro de interpretación y no nos daba tiempo a hacerlo y la siguiente era a las 15 horas, lo que no nos cuadraba. Ósea que las vimos por nuestra cuenta, perdiéndonos la explicación. Pero aun así nos mereció la pena y tampoco estuvimos tanto tiempo.



Pont Aven 81 km 1 h

Este pequeño pueblo, acurrucado en el estuario del río Aven, debe su notoriedad a la escuela de pintores que tuvo a Gauguin por maestro. Paseando junto a la ría, cruzando los puentes y pasarelas, resulta fácil imaginar cómo los paisajes fascinaban a los artistas. El río Aven cruza la ciudad y pasa de río caprichoso a estuario tranquilo afectado por las mareas y habitado por algunos barcos. El agua salta entre los bloques de piedra y hace girar las ruedas de los molinos (actualmente se conservan en activo 14). El paseo Xavier-Grall conduce de una orilla a otra por puentecillos escondidos, junto a los lavaderos, canales y compuertas que riegan los vestigios de los molinos. Además, por encima del Bosque del Amor, la capilla de Trémolo se esconde tras las cortinas de hayas y robles. Su curioso techo asimétrico se inclina casi hasta el suelo por el lado norte. Gauguin hizo famoso el crucifijo policromado de la nave en su cuadro ‘El Cristo amarillo’. Siguiendo río abajo, aparece un bonito molino del siglo XV activado por la marea, junto al castillo de Hénant. Al llegar al mar, nos recibe la encantadora playa de Port-Manech.


El pueblo en si es chiquito, pero respira tranquilidad. Tiene unos rincones preciosos y muy coquetos. La idea que tienes es que todo gira alrededor del rio y las casas están integradas en él. Como siempre encontramos todo muy cuidado. El agua bajaba cristalina y probamos a meter un poco los pies ya que apetecía y era puro hielo, pero daba gusto.

En conclusión, un pueblo que respira paz y tranquilidad para disfrutar de la naturaleza. Había varias caminatas a puntos interesantes, pero desistimos, pues eran varios kilómetros de caminar y todavía teníamos viaje por delante hasta nuestro destino final. Pero teniendo tiempo, eran super apetecibles.

Concarneau   27 km 27 mn

Nuestro destino siguiente era Concarneau, situada en el estuario de Moros. Concarneau es el tercer municipio de Finisterre.

Aparcamos en la estación de trenes, que tenían una zona de aparcamiento de caravanas. Ya vamos sabiendo que las estaciones de tren son sitios donde hay zonas de aparcamiento de caravanas o se pueden aparcar fácilmente. Además, en estos pueblos pequeños no están muy lejos del centro y se puede caminar sin problemas.

Bajamos por la calle de la Gare hasta el puerto y allí cruzamos a la villa antigua de Concarneau.

 

  El Hemerica, un arrastrero amarrado en el muelle.



La famosa Calle Vauban no nos defraudo. Una vez que cruzas el arco de la entrada es como pasar a una villa medieval. Tuvimos como siempre la suerte de no encontrar casi turistas y pudimos disfrutarla sin agobios y tomar un helado delicioso.

Al pie de las murallas, se encuentran la Criée y el mercado para los amantes de los mariscos y productos del mar.

 Quimper 30 km 25 mn

De Concarneau salimos para Quimper, pero ya era tarde y teníamos que ir al camping. Habíamos hablado y nos esperaban hasta las siete de la tarde.

Camping L'Orangerie de Lanniron. Camping 5 estrellas. Château de Lanniron, Chemin de Lanniron, Quimper, Finistère, Francia, 29000 Refugio natural en Bretaña a una corta distancia caminando de Quimper. Emplazado en un palacio episcopal del siglo diecisiete con orangerie

 Había leído lo bien que estaba el camping y no nos defraudo. El sitio es excepcional, los jardines, donde esta el Chateau, grandiosos Cuenta con muchos servicios y actividades, tales como campo de golf, y nos dio pena estar solo una noche y no usarlo. Las áreas comunes muy limpias y cuidadas. Nosotros hicimos colada ese dia y estaba todo perfecto. Para mí el único inconveniente fue el que todo es amplio que tienes que desplazarte bastante para ir a la zona de  servicios. Pero eso tambien es de agradecer, porque no está nada agobiado. La verdad que nos venía muy bien pernoctar en el camping porque consumimos mucha agua , por las duchas , la cocina, más que otras ocasiones.


Día 6. 12 Sep. Quimper, Point de Raz, Locronan. 94km 1h 40 mn


Quimper  

Visitamos Quimper en sábado, en pleno día de mercadillo, con lo que estaba la ciudad muy animada. Pudimos aparcar en un parking de coches, cerca del mercado, ya que el encargado muy amable nos dijo que aunque no había sitio específico para caravanas  podíamos ocupar las plazas que necesitáramos.

El mercadillo era básicamente de productos de alimentación, la mayoría de productores de la zona. Todo muy fresco y con muy buena pinta, aunque para el estándar de España, nos pareció un poco caro.

Hacía muy buen tiempo y era sábado, es decir todos los ingredientes para encontrar una ciudad bulliciosa, animada.

Kemper se extiende alrededor de la unión del río Steir y el Odet. Al parecer mientras el rey Gradlon buscaba la mítica ciudad de Ys tragada por las aguas, convirtió Quimper en la capital de Cornouaille. Los romanos desarrollaron el destino comercial de la ciudad. En el siglo XIII, los gremios se instalaron alrededor de la catedral, que estaba en construcción. Los ricos emisarios del rey de Francia confirmaron el auge de la ciudad y construyeron palacetes. Desde entonces, la ciudad se extiende con elegancia a lo largo de sus muelles floridos.

La construcción de la catedral necesitó tres siglos. El resultado es uno de los mejores ejemplos del arte gótico. Las dos agujas se elevan a 76 m y están magníficamente restauradas. Frente a los apóstoles, las calles adoquinadas nos conducen a la Edad Media, ante las casas medievales de la calle Kereon (zapateros) con bonitas perspectivas a Saint-Corentin. Una de las casas más bonitas se encuentra en la esquina de la calle de Boucheries (carnicerías). En el número 10 de la calle du Sallé se halla una casa que destaca por su ornamentación. En la calle du Guéodet se yergue la curiosa casa de las Cariátides. La plaza au Beurre y la calle Elie-Freron tambien preciosas.

 

Como he dicho al ser sábado había gente por todas partes, al llegar a la Catedral había una boda  y no pudimos verla por dentro. Pero el entorno de la plaza con las casas y la Catedral, nos impresionó mucho.




Por cierto las confiterías  que había alrededor de la Plaza de la Catedral, eran impresionantes, a cual más tentadora. Acabamos comprando galletas, chocolate y nos tuvimos que frenar para no llevarnos todo.


En la que entramos tenían una réplica de la catedral en chocolate, impresionante. 

Después de pasear y disfrutar de sus calles salimos para nuestro siguiente destino Pointe du Raz

Audierne

Desde Quimper emprendimos el camino a Pointe de Raz, bordeando la costa y con un paisaje de pueblecitos y mar impresionante. En eso pasamos por un pueblo del que no habíamos oído hablar y nos pareció ideal. El puerto con sus barcos y las flores, todos tan cuidado. Nos bajamos del coche a dar un paseo y disfrutar del sitio. Nos sorprendió, pues no aparece ninguna mención en ningún sitio a ese pueblo y a nosotros nos encantó.



Pointe du Raz 50km 55mn

Declarada como “Gran Lugar de Francia”, la punta del Raz se eleva a unos 70 metros de altura. Moldeada por el océano y los vientos, frente a ella se ve el faro cuadrado del islote de la Vieille, encendido en 1887 y que fue automatizado en 1995. Más allá de las rocas y del mar, el panorama sobre el horizonte se puede admirar la isla de Sein y si el cielo está despejado, el faro de Ar Men.

Lo más recomendable es dar un paseo. El Cabo-Sizun, la punta del Millier, la punta de Beuzec y la punta de Brézellec son lugares de paseo excepcionales, con vistas sobre el Cabo de la Cabra. Los amantes de las sensaciones fuertes se aventuran hasta la vertiente norte, en el Infierno de Plogoff, donde la legendaria princesa Dahut se deshacía de sus amantes. Un estrecho promontorio domina sobre las olas. ¡Solamente hay rocas verticales! Hay playas de arena fina en las que se puede hacer una parada y la Bahía de los Trépassés en la que se reúnen los aficionados a los deportes de deslizamiento.

El cabo es también el hábitat de numerosas aves, entre las cuales se encuentra la famosa gaviota reidora. Protegida desde 1996, la Punta del Raz conserva el ecosistema de estas especies.  En una costa grandiosa, sembrada de islotes, podrás observar las gaviotas tridáctilas, los guillemotes o los petreles fulmares desde el sendero. 

 Una vez que llegamos al parking,  para llegar al cabo todavía tienes que caminar un buen trecho. Además, como hemos comentado, hay un montón de caminos preciosos por los acantilados. Las vistas de impresión y como además teníamos un dia de sol y sin viento, disfrutamos mucho. 




Los paseos eran tan agradables que se nos hizo más tarde de lo que teníamos planeado y decidimos cambiar nuestros planes e irnos desde allí al camping y visitar Locronan al dia siguiente por la mañana temprano.

La suerte era que el camping estaba cerca de la ciudad y se podía bajar andando con lo que no necesitábamos mover la caravana. La verdad que pensábamos ir a otro camping cerca del mar y a 10 mn de Locronan, pero nos pareció más cómodo estar cerca de la ciudad, por la visita del dia siguiente. Si nos hubiera dado tiempo a visitar Locronan habríamos escogido el camping d’Ys con vistas a la playa Kervel de la bahía de Douarnenez.

Camping Locronan en Finistère Sud. 10 Rue de la Troménie, 29180 Locronan, Francia. +33298918776


Día 7 Locronan, Crozon, Pen Hir Point, Camaret, Le Faou, Roscoff, 147 km 2h 40mn



Locronan 

Teníamos muchas ganas pues todo lo que habíamos visto de esta ciudad era impresionante. Y no nos defraudo. Bajamos andando desde el camping, 1 Km aproximadamente, salimos bastante temprano y según llegamos encontramos un café muy típico cerca de la Iglesia y desayunamos al sol, un excelente café y unos deliciosos croissants. 


Después de reponer fuerzas nos dirigimos a la plaza principal y quedamos asombrados del salto a la historia medieval que hicimos al ver aquella plaza tan bien conservada. Como era tan temprano tuvimos la suerte de poder recorrer sus calles sin nada de gente y eso fue un plus. Las tiendas estaban abriendo y veías a los lugareños preparando todo para la llegada de los turistas.

Los celtas eligieron este lugar para crear un nemeton: un recorrido sagrado jalonado de estaciones que simbolizan los meses del año. Y entre sus imprescindibles están la iglesia de Saint-Ronan y la capilla anexa de Pénity forman una fachada única, pero con dos tipos de gárgolas. Las calles circundantes también están rodeadas de edificios realmente elegantes. Para conservar la autenticidad del centro histórico, se ha prohibido la circulación de coches. Pasear por esta localidad es un auténtico placer.




Encontramos una tienda de productos locales que según decía tenía 100 clases distintas de cervezas, y compramos algunas de recuerdo para probarlas de vuelta, así como unas latas de crema de langosta, típicas de la zona. Las cervezas y la sopa, que nos las tomamos a la vuelta en España, deliciosas. 

De allí, de nuevo al camping , que por cierto estaba muy bien, recogimos y nos marchamos hacia Pen Hir Point

Formando una gigantesca cruz en el mar de Iroise, la península de Crozon presenta un resumen de Bretaña. En sus paisajes se alternan los acantilados espectaculares, las landas de brezos, las aguas turquesas y las playas agradables. 

Pen Hir Point 47 km 1h

La punta de Pen-Hir es un promontorio de la península de Crozon en Bretaña, al sudoeste de Camaret-sur-Mer. En un día despejado hay vistas a la Pointe du Raz y las islas de Sein y Ouessant y a Pointe Saint-Mathieu. Los acantilados pueden tener hasta 70 metros de altura. 


Como últimamente teníamos un día despejado. No podíamos pedir más, sol, temperatura agradable y nada de viento, lo que te invitaba de nuevo a un gran paseo.

Si ayer nos gustó el paisaje de Pointe du Raz, hoy se supera si cabe. Otra vez un montón de paseos al borde del mar observando todo tipo de paisajes.

 Hacía tan bueno que había varios grupos de jóvenes escalando por sus paredes, que a mí se me hacían imposibles, bueno que llegaban a marear.




Camaret sur mer 4km 7mn

El área de caravanas se encuentra a la entrada del pueblo y desde allí bajamos andando al puerto. 

Camaret es una bonita ciudad donde el mar se encuentra por todos lados. Cuando llegamos alli, domingo, dia de sol, la animación en el paseo marítimo era total, terrazas llenas de gente, disfrutando de la comida al sol. El gentío era tal que nos fue imposible encontrar sitio y tuvimos que conformarnos con unos deliciosos bocadillos y unas cervezas en un banco del paseo frente al mar. Cosa que tambien disfrutamos mucho.

Enfrente de nosotros teníamos dos edificios singulares. La capilla de Nuestra Señora de Rocamadour —Chapelle Notre-Dame-De-Rocamadour. La capilla es del s. XVII, construida con una llamativa piedra de color anaranjado proveniente de la cercana península de Logonna y que se ve desgastada por el viento y la sal. Al atravesar la puerta, de estilo gótico flamígero, lo que más llama la atención son las maquetas de embarcaciones que cuelgan del techo. Por lo visto, la capilla sirve de memorial a los marineros muertos en las aguas bretonas, y todos los años el día 1 de septiembre numerosos barcos fondean en los alrededores de la capilla como homenaje a dichos marineros.



La Torre Vauban. Esta torre, también llamada tour dorée —torre dorada—, fue diseñada por el ingeniero francés Sébastien Le Prestre de Vauban y edificada entre 1693 y 1696 para defender la entrada al puerto de Brest. Es uno de los ejemplos mejor preservados de este tipo de arquitectura y, forma parte del conjunto de Fortificaciones de Vauban declarados Patrimonio de la Humanidad en 2005. Como curiosidad, la torre ayudó en 1694 a repeler un intento anglo-holandés de invadir Bretaña, cuando aún no estaba siquiera acabada.

Le Faou 38km 40h

Es famosa por sus casas de madera, con 23 casas protegidas y una arquitectura muy bien conservada desde tiempos medievales en su calle principal, con fachadas de granito y techos de pizarra. 


Es un pueblo chiquito y muy coqueto, con casas preciosas, pero la verdad que, aunque nos gustó, habíamos visto ya cosas tan espectaculares que no se quedó entre las primeras opciones. Quizás ya era la última visita del día y estábamos cansados.

 Desde allí partimos para Roscoff

Roscoff 60 km 1 h

Teníamos pensado ir al  Ar Kléguer Camping de 4 estrellas Avenue de la Mer, 29250 Saint-Pol-de-León, Francia. +33298691881, pero por primera vez cuando llamamos no tenían sitio y nos dijeron que había otro muy cerca en el que si encontramos sitio.

Camping Trologot Camping de 3 estrellas. Rue de la Grève du Man, 29250 -, Francia, Saint-Pol-de Léon +33298690626

El camping super, amplio y gente muy amable, justo al lado del mar, nos gustó mucho. Como siempre todas las áreas comunes muy bien y limpias.


Día 8. Roscoff, Costa de Granito Rosa, Perros-Guirec, Paimpol, 117 km 2h 10mn



Roscoff 

Es una pequeña ciudad portuaria y está catalogada como “Petit cité de caractére”, ya que ha logrado conservar su rico patrimonio e historia, Es la ciudad más British de la costa bretona. No es tan turística como el resto de lugares de Bretaña, y quizá por eso aún conserva esa autenticidad que la hace tan especial.

Roscoff se dibuja alrededor de un puerto cerrado por un muelle y salpicado de pequeñas casas de granito y coquetas casas de verano.

Roscoff es muy conocida por su curiosa historia de los "Johnnies". Desde el siglo XIX, los Johnnies, que eran comerciantes de cebollas, embarcan todos los años hacia Gran Bretaña para vender sus productos, puesto que en Bretaña no conseguían hacerlo debido a la crisis económica. La figura del Jhonnie vendiendo cebollas, se hizo muy popular en el Reino Unido, y les empezaron a llamar así por ser "John" un nombre muy habitual en la Bretaña de la época.


Iglesia Notre-Dame de Croas-Batz

Esta preciosa iglesia es de estilo gótico flamígero, aunque lo que más llama la atención es su impresionante campanario, que fue añadido durante la época del Renacimiento. 


Puerto viejo (vieux port)

Empezó a construirse en 1560, y en 1969 se añadió la pasarela de 527 metros que llega hasta las aguas más profundas, y que permite montarse en los barcos que van hasta la Isla de Batz cuando la marea está baja.



El faro de Roscoff domina la zona del puerto. Tiene 24 metros de altura y 95 escalones.

Excursión a la Isla de Batz

Es una pequeña isla ubicada cerca de Roscoff. Después de sólo un cuarto de hora de travesía en barco, la isla te ofrece un escenario totalmente diferente.

  

Para llegar hasta la isla salen barcos cada poco tiempo desde el puerto de Roscoff, aunque la frecuencia varía según la temporada, así que conviene consultar previamente los horarios. Los tickets se compran directamente en la taquilla que hay en la zona del embarcadero.

La oferta gastronómica está muy ligada al mar. Grandes y pintorescos barcos llegan cargados de «Fruit de mer», mariscos. Todos los días a las 3 de la tarde el pescadero abre su puesto de pescado y marisco en el puerto de Roscoff. Los cangrejos y las langostas que llegan a puerto, son catalogados como unos de los mejores del mundo. En Roscoff también se dedican al cultivo de algas. Con este producto se fabrican desde cosméticos hasta verdaderas delicatessen. Las algas han transformado la economía de este pequeño pueblo Bretón, dando lugar a una floreciente industria.

Nosotros no fuimos a la isla por falta de tiempo, no de ganas, ya que teníamos una jornada bastante intensa. Dimos el típico paseo por el pueblo, que nos gustó mucho ¡Como no! Las calles tenían un sabor auténtico y te transportaban años atrás.

Costa de Granito Rosa  

Rocas de formas caprichosas, resultado de 300 millones de años de trabajo de la Madre Naturaleza, y un color peculiar, el rosa, que choca con el azul intenso del mar. Las mareas, que tienen el poder de cambiar completamente el paisaje en pocas horas. Una fauna y una flora únicas en tierras galas. Todo esto es la costa de granito rosa de la Bretaña francesa.

La costa de granito rosa se extiende aproximadamente desde la localidad de Trébeurden hasta la de Perros-Guirec. Aunque la zona más conocida, y donde realmente se encuentra más granito rosa, es la que va de Trégastel a Ploumanac’h. Incluso recorriendo toda la línea de la costa, por la route de la corniche, la carretera que la sigue, no hablamos de más de 30 km, una hora, sin paradas.

En la página web, Granite Rose Tour, de la oficina de turismo local, tienes información sobre todos los puntos que visitar en la zona, ¡hay 40! Además, están clasificados como imprescindibles, insólitos, interiores y accesibles. La verdad es que está muy bien. También hay una app del mismo nombre que puedes descargarte y que te cuenta que hay en cada punto –en todos ellos hay un código QR para que te la bajes. Tienes también un mapa resumido en pdf. Mi recomendación es si no tienes demasiado tiempo hacer una selección de sitios y disfrutarlos a tope.

La Pointe de Bihit, en Trébeurden  

Desde la punta de Bihit, en Trébeurden, hay vistas magníficas. A un lado la pequeña Île Mignonne, de granito gris, y la playa de Porz Mabo. Al otro, el promontorio de Le Castel y la Île Milliau, de granito rosa, y la playa de Tresmeur. Un lugar ideal para empezar la ruta de la costa de granito rosa con vistas de 10. Desde allí vimos la Playa de Trébeurden, con sus característicos vestuarios blancos y su barandilla blanca y azul.



La playa de la Greve Blanche en Trégastel

Volvemos a la costa y llegamos a Trégastel. Aquí la primera etapa es el mirador hacia la plage de la Grève Blanche. La lengua de arena que une la costa a la Île aux Lapins marca el límite entre la arena más gruesa y rosada de la plage de la Grève Rose –playa de la arena rosa– y la arena fina y blanca de la plage de la Grève Blanche –playa de la arena blanca–. Con marea baja, se puede llegar a pie hasta la Île aux Lapins y la Île Seigle, frente a la playa.



Hacía tan bueno ese dia, mediados de septiembre, que encontramos la playa abarrotada de gente e incluso mucha bañándose, una pena no haber traído bañadores. Después de comer unos apetecibles bocadillos a pie de playa nos dirigimos hacia el sentier des douaniers, que salía de un extremo de la playa. Pero al llegar un cartel nos aviso que ahora y debido al Covid el camino era de una dirección solamente, para que no se cruzara la gente y donde nosotros estábamos justo acababa, ósea que no se podía caminar en nuestro sentido, con lo cual no pudimos ni empezarlo y decidimos ir más allá para ver si lo podíamos hacer.

La playa de Saint-Guirec en Ploumanac’h

Finalmente llegamos a “lo gordo”. Tras aparcar la caravana llego el momento de la playa más conocida de Ploumanac’h: la de Saint-Guirec. Sobre una antigua estela de los galos, accesible solo con marea baja, se encuentra un pequeño oratorio de granito rosa del siglo XI-XII. La estatua de Saint-Guirec de su interior, también de granito rosa, es mucho más reciente: de 1904. Fue entonces cuando se sustituyó la original de madera. Muy cerca hay una capilla, también dedicada a Saint-Guirec, que recuerda un poco el casco de un barco. Justo detrás, está la roca conocida como “cama de Saint-Guirec”. Una roca plana que, según la tradición, ayudaría a los bebés a empezar a andar.  Al otro lado de la playa, respecto a la capilla, está la “Maison Eiffel”. Una casa construida en 1903 para Albert Eiffel, hijo de Gustave. En sus terrenos se encuentra la roca llamada “gorro de Napoleón” por su forma. Un mensaje en clave retransmitido por la BBC en 1944 en el que se mencionaba este gorro de Napoleón revelaba a los maquis franceses el inminente desembarco.


Al lado de esta casa empieza otro trozo de la ruta del sentier des douaniers Esta ruta, el sendero de los aduaneros, llamado así porque aquí venían los aduaneros a buscar a los contrabandistas a principios del siglo XX. Aquí se ven las rocas de granito rosa en toda su magnitud. Las rocas tienen formas sugerentes y te puedes imaginar cualquier forma.

En esta zona no había sentido obligatorio, quizás era más ancho y caminamos una buena parte del sendero atravesando los canchales de granito rosa asomados al mar de forma caprichosa.



El faro, Men Ruz, que significa piedra roja en bretón. Eso sí, el original, derribado por los alemanes en 1944, había sido construido en 1860 y era de granito gris. Todavía queda algún resto bajo el actual.

Desde Perros-Guirec nos pusimos en marcha hasta Paimpol donde íbamos a pasar la noche.

Camping Eden Villages Cap de Bréhat - Paimpol, Côte d'Armor Camping de 4 estrellas. Route de Port Lazo, 22470 Plouézec, Francia +33296206428

 


El camping a pesar de ser de cuatro estrellas nos pareció que tenía parcelas difíciles de llegar y un poco en cuesta. Lo mejor fue el bar que tenían con vistas al mar y donde daban unas ostras maravillosas, lo que nos alegró la tarde.


Dia 9. Paimpol, Dinan, St Malo 139 km 1h 50mn 



Paimpol 

Esta ciudad bretona, antigua península, está marcada por su pasado marítimo, que se remonta a la pesca del bacalao en Terranova e Islandia y su llegada a este puerto en Francia. Normalmente los martes era día de llegada y había un comercio de pescado importante.

Nosotros llegamos en martes y después de aparcar cerca de la estación nos dirigimos al centro y nuestra sorpresa fue ver que la tradición seguía y todo el centro era un mercadillo de pescado y todo tipo de productos locales. Pescado no compramos, pero si unos fuets de diferentes sabores deliciosos.

En el casco viejo abundan los restaurantes, cuya especialidad es el pescado, y tiendas de comestibles finos en las que predominan los productos locales, destacando las conservas de pescado. Estos comercios se encuentran en bonitas casas de armadores y casas con entramado de los siglos XV y XVI, a lo largo de pintorescas callejuelas que hay que recorrer a pie. En la calle des Huit Patriotes (Ocho Patriotas) , una bonita casa del siglo XV declarada Monumento Histórico, la casa Jézéquel, alberga una ferretería desde 1886.También hay que ver la Torre Vieja, parte de la antigua iglesia, y la iglesia de Nuestra Señora de la Buena Nueva, concluida en 1914.

A 3 kilómetros del centro, la abadía de Beauport, magnífico conjunto monástico muy bien conservado y declarado Monumento Histórico, merece una escapada.


Nos recomendaron ir a comer al Port de Ploubazlanec en un restaurante muy típico, que te dan moules y frites y aunque nos pillaba en dirección contraria a nuestro siguiente destino, allí nos fuimos. Además, enfrente del restaurante hay un vivero y esperábamos poder comprar algo de marisco, pero ya cocido, porque en nuestra caravana no teníamos nada para poder hacerlo.

Después del camino por calles super estrechas que a veces pensábamos que no pasábamos, cuando llegamos al puerto el restaurante cerraba los martes y el vivero no cocía nada, con lo que no hicimos ni lo uno ni lo otro.

Al final comimos en un restaurante allí mismo que tenía menú y no nos hizo mucha gracia, pero al final la comida fue deliciosa y salimos encantados.


Dinan 110km 1h 30 mn

Es un precioso pueblo antiguo apiñado y asomado a un precipicio como un nido de golondrinas.

Nos habían recomendado mucho este pueblo, pero nos sorprendió por lo bonito,. Entramos directamente al puerto del rio Rance y aparcamos debajo que un gran puente donde estaba el parking de caravanas. El pueblo se encuentra encima del puerto por lo que tuvimos que subir por una escaleras infinitas pero con unas vistas preciosas. 


Una vez que llegas arriba, traspasas las murallas y te adentras en el casco histórico de la ciudad y en la Edad media . Tres kilómetros de murallas –las más importantes que aún se conservan en Francia al norte del Loira–, una gran torre del reloj, casas de entramado de madera, nos demuestran su importancia en el Medievo. Se fundó en el siglo X y, por su posición, ganó cada vez más importancia. Se sitúa al comienzo del estuario del Rance, en la intersección de una vía navegable que conectaba con Inglaterra y Flandes y otra terrestre. En el siglo XIV era una de las ciudades más prósperas de Bretaña, 


Si solo dispusieras de quince minutos en Dinan y pudieras recorrer una única calle, sin duda la rue du Jerzual, la más antigua de la ciudad, debería ser tu elección. Esta callejuela empedrada era la única vía de paso para trasladar las mercancías desde el puerto a la parte alta de la ciudad. La Porte du Jerzual, donde empieza, era también la principal puerta de acceso para los visitantes. En esta calle vivían los mercaderes y artesanos más ricos. Éstos, a partir del siglo XV, mandaron construir preciosas casas de entramado de madera a veces decoradas con esculturas.

 


La verdad que para mi fue de los sitios más bonitos, y mejor conservado de todos los que habíamos visto. Me encanto.

Ya desde allí nos fuimos directos a nuestro camping

Camping Domaine de la Ville Huchet. Camping 4 estrellas a las afueras de St Malo.  Rue de la Passagère, 35400 Saint-Malo, Francia.

El camping fácil de llegar y precioso, de los mejores que hemos estado, parcelas grandes, calles amplias instalaciones en perfecto estado y continuamente limpiandolas y gente muy amable. Estábamos encantados pues allí íbamos a estar tres noches, donde más de todo el viaje. El camping está ubicado en los jardines de La Ville Huchet.


Día 10. St Malo, Dinard, St Malo. 51 km 1h 20 mn



Salimos del camping y nos recomendaron que aparcáramos antes de entrar en la ciudad vieja en el parking de caravanas y eso hicimos, aunque teníamos unos buenos 20 mn hasta la parte vieja.

 St. Malo  

San Malo nació en Alet (actualmente absorbida por la ciudad de Saint-Malo), en el siglo I a.C. El puerto galo romano permitió la construcción de una ciudadela fundada sobre un islote en el siglo XII. De aquí zarpó, en el siglo XVI, Jacques Cartier para descubrir Canadá, así como los barcos pesqueros que llegaron a Terranova. Los armadores hicieron fortuna y la ciudad prosperó al abrigo de las murallas, ampliadas por los discípulos del arquitecto Vauban. En el siglo XVIII, los corsarios Duguay-Trouin y Surcouf reafirmaron el prestigio de Saint-Malo, cuyo estandarte flota por encima de la bandera francesa.

El paseo de las murallas salta de bastión en torre. Por un lado, las callejuelas de la ciudad y, por el otro, magníficas vistas a las playas, al puerto y a los fuertes. Desde la puerta Saint-Vincent, a la entrada de la ciudadela, se despliegan las ensenadas portuarias y Saint-Servan. Entre los bastiones de Saint-Louis y Saint-Philippe, la vista se abre al estuario y a Dinard. Las playas se suceden a los pies de las murallas hasta alcanzar la torre Bidouane. Con la marea baja, un pasillo de arena une tierra firme con las islas del Grand Bé y del Petit Bé. Ante el castillo se extiende la gran playa de Sillon.

Murallas adentro, el paseo continúa entre elevados edificios, que aunque bonitos no nos impresionaron tanto como otras ciudades que habíamos visitado.

La mayoría de los edificios fueron reconstruidos tras los bombardeos de 1944 y aunque la reconstrucción fue muy fiel, se nota. Desde la entrada a la ciudad te asalta la tentación de pararte en una terraza de la plaza Chateaubriand, que ese dia estaba a rebosar de gente comiendo y lo anotamos para la vuelta.

Era hora de marea baja y cruzamos al fuerte del Petit Bé y al fuerte nacional, asentados en lugares excepcionales. Desde esos islotes hay una vista inolvidable de 360º. La verdad que en mi opinión lo más impresionante de St Malo son sus murallas y su aspecto visto desde fuera. 



Teníamos pensado ir a Cancale a comer, pero la plaza de Chateaubriand estaba tan animada y apetecible que allí nos quedamos a tomar moules y frites y alguna exquisitez bretona más.


Dinard   12 km 20 mn

Al otro lado de la bahía de St Malo se encuentra esta ciudad.

Dinard conoció su auge en la Belle Epoque. En los años 1850, las ricas familias quedaron seducidas por este lugar y construyeron villas suntuosas. En la actualidad, el casino, las galerías de arte y los palacetes hacen de la elegante Dinard un destino muy cotizado. Dimos un paseo por la parte de la playa admirando las lujosas casas y tambien las vistas de St Malo desde allí. No fue lo que mas nos gusto.


De allí al camping que al día siguiente madrugábamos y teníamos el plato fuerte de nuestro viaje.

Camping Domaine de la Ville Huchet. Camping 4 estrellas a las afueras de St Malo.  Rue de la Passagère, 35400 Saint-Malo, Francia.

 

Día 11. St Malo, Saint Suliac, St Michel, c, St Malo 117km 2h



 Saint-Suliac   8 km 12 mn

Saint-Suliac, apenas 8 kilómetros lo separan de nuestro camping con lo que decidimos verlo temprano por la mañana. El Rance que pasa por Dinard se convierte en estuario y en uno de lo lados esta esté precioso pueblecito

El pueblo de Saint-Suliac ha sido declarado uno de los pueblos más bonitos de Francia. Y se lo merece. Las casas de granito lucen bonitos nombres y están cuidadas al detalle, sus estrechas callejuelas guardan auténticos tesoros. Además, en Saint-Suliac nace un camino que conduce hasta el monte Gareau y su oratorio, desde donde se divisa una panorámica increíble del río Rance y el antiguo pueblo vikingo, la bahía y la playa. Según nos contaron las redes de los pescadores siguen secándose en las fachadas lo que le daba un aspecto muy pintoresco, pero nosotros no se si por la hora del día o porque no vimos ninguna.

El pueblo se reparte alrededor de la iglesia. La pendiente descendiente del pueblo te lleva directamente a orillas del río, donde hay una estampa muy agradable, las casitas y una pequeña playa temporal, que aparece y desaparece con la marea. 



Mont-Saint-Michel   48 km 48 mn

Allá nos dirigíamos, al plato fuerte del viaje. Habíamos dejado esto para el final porque era lo que más nos apetecía y queríamos irnos con este sabor de boca. Además porque coincidía con un dia de gran marea. Este lugar es el escenario de las mayores mareas de Europa. Por eso es importante tenerlo en cuenta porque varía mucho de un periodo a otro y lo bonito es verlo convertirse en isla completamente y eso ocurre solo en los días de  en las grandes mareas. 

Hay una página web de mareas de St Michel donde te dicen los días y las horas en los que puedes ver la marea. Cuando el coeficiente de la marea supera 110, el Mont se vuelve a convertir en una isla durante unas horas. El agua cubre el dique sumergible y la roca se queda sin accesos al continente. 

Hay dos mareas al día y nosotros escogimos la de la tarde, pues así nos daba tiempo a ver el Monte y la Abadía y luego esperar la marea. Para observar el fenómeno de la marea subiendo y la llegada del macareo, hay que estar como 2 horas antes del horario de plena mar. Se puede observar el fenómeno desde el Mont, las murallas, la terraza oeste (plaza de la abadía), o desde el nuevo puente-pasarela. La marea sube a la velocidad de un caballo al galope con el creciente nivel del mar alcanzando una diferencia de 15 metros entre marea alta y baja. Por esa razón, se recomienda consultar los horarios de las mareas antes de aventurarse por las playas. Una pasarela hace que se pueda acceder al pueblo durante todo el año, a excepción de unas pocas horas cuando hay mareas excepcionalmente altas y el Mont se convierte de nuevo en una isla, totalmente rodeado por el mar.

Nosotros fuimos el primer dia de marea alta, los dos siguientes tenian  mayores mareas, y en nuestro caso no se cubrió totalmente la entrada al monte y se podía pasar por una zona muy estrecha.

El Mont y su bahía están clasificados desde 1979 como Patrimonio Mundial de la UNESCO.


 Abadía del Mont-Saint-Michel

Antaño, importante lugar de peregrinaje, la abadía benedictina del Mont-Saint-Michel representa uno de los más impresionantes ejemplos de la arquitectura de la época medieval, religiosa y militar a la vez., en la que hoy en día, están instaladas dos comunidades de monjes y monjas. Creyentes y no creyentes apreciaron la abadía.

El parking está bastante bien organizado, pues antes de llegar te desvían a unos parkings grandes y tiene incluso uno especial para caravanas (como no ). Una vez allí tienes que tomar un autobús que es gratuito y este te lleva hasta la pasarela y andando como 100 metros llegas a la entrada

Una vez que cruzas la puerta de entrada te sumerges en la edad media y te imaginas a los monjes templarios y todo tipo de caballeros andando por aquellas calles empinadas que te llevan hasta la Abadía, que se ve desde abajo como un fortín impresionante. Para mí el único problema fue que toda la subida está llena de tiendas y restaurantes turísticos y eso le desmerece un poco, aunque el estilo está bastante cuidado. 

Debido al Covid, aunque había turistas no era agobiante como nos habían comentado, en eso tuvimos suerte

También como se ve teniamos un dia fabuloso, sin mucho calor , pero con un sol explendido y despejado , lo que nos ayudaria a ver llegar la marea.





Nosotros comimos en uno de esos sitios unos mules y frites, como venía siendo habitual.

La entrada al recinto del monte es libre, solo tienes que pagar si quieres ver la Abadía, nosotros no somos de visitar muchos monumentos por dentro, pero esto merece la pena. Sacamos las entradas por internet con antelación, básico si vas en periodos de muchos visitantes, que suele ser siempre menos ahora por el Covid. De todas formas, las sacamos para ahorrarnos colas y asegurarnos que entrabamos a la hora que queríamos para luego poder ver la marea. Es importante buscar la página oficial del Gobierno francés, que no suele ser la primera que te sale, y no coger de agencia que sale mas caro y tiene menos disponibilidad de horarios.

Si nos había gustado el Mont, una vez que entras a la Abadía es mucho mejor porque lo encuentras en estado original, sin restaurantes, ni tiendas y menos gente. Ahora si te encuentras en el medioevo.  Subes a lo más alto para llegar a la iglesia, donde además tienes unas vistas de la bahía preciosas, de momento sin casi nada de agua.



De la Iglesia pasas a la Abadía propiamente y a un claustro con un césped precioso pero lo más sorprendente es que eso está en el último piso de la Abadía. 




Las ventanas que se ven en la parte de arriba de esta foto son del claustro y su jardín.

 

A la salida tienes varios miradores desde donde se puede ver la marea llegar. Nosotros finalmente decidimos verla desde fuera del monte, para ver la isla.


Según sales del recinto nos encontramos mucha gente sentada como mirando la puesta de sol y pensábamos que hacían eso, pero al poco nos dimos cuenta que por allí llegaba la marea. Al principio se veía tímida, pero según se acercaba veías la fuerza que traía y como de un minuto a otro tenías que ir retirándote porque avanzaba velozmente. Todo un espectáculo



Al final cuando nos íbamos efectivamente el Mont era una isla. Nos dio muchísima pena dejarlo y podríamos habernos quedado allí infinito. Pero de nuevo esperamos al bus, que no llevó al parking.


Travesía de la bahía del Mont-Saint-Michel

¡Atravesar la bahía del Mont-Saint-Michel es una verdadera experiencia! Aún hoy en día, la travesía de la bahía se efectúa descalzo. Se aconseja ir acompañado por un guía para descubrir este ecosistema único. Se puede optar por una travesía «clásica» o atípica, para descubrir las arenas movedizas. La verdad que vimos muchos grupos que lo hacían, pero nosotros no nos decidimos, pues el fondo es lógicamente fango y luego es muy lioso volver a calzarte.

 Camping Domaine de la Ville Huchet. Camping 4 estrellas. Rue de la Passagère, 35400 Saint-Malo, Francia.



Día 12 St Malo, Fougères, Rennes, Nantes, Vendrennes, 318 km 4h

Hoy nos despedíamos de St Malo y empezaba nuestro camino de regreso a casa. 


De vuelta quisimos visitar ya como último Fougères, pues habíamos visto unas fotos muy bonitas, aunque no nos pillaba totalmente de paso, había que desviarse muy poco.

Fougères 84 Km 1h

Lo primero que te llama la atención, y mucho, al llegar, es su castillo. Aparcamos en un parking para caravanas justo enfrente del Castillo, con lo cual nuestra visita empezó por allí.

Es un castillo enorme y perfectamente conservado



El Castillo de Fougères, construido para defender el Ducado de Bretaña entre los años 1000 y 1500, es uno de los más importantes de Francia por extensión, una enorme fortaleza casi única en Europa rodeada por fosos de agua, un enclave natural maravilloso rodeado por las riberas del río Nançon

Dando la vuelta al castillo, en un lateral del mismo encontramos unos molinos de agua, que, aunque actualmente se movían mecánicamente, nos impresionaron y gustaron mucho.



 En el pueblo, que se encuentra en lo alto, hay un jardín público cerca de la Iglesia de San Leonardo que tiene unas vistas excepcionales, y te das cuenta de la magnitud del mismo.


Una vez subes al pueblo están todos los sitios de interés muy bien señalizados


Iglesia de San Leonardo se edificó en los siglos XV y siglo XVI, siendo ampliada en el XIX


El "Beffroi", una atalaya de vigilancia de 1397, la más antigua de Bretaña y todo un símbolo de Fougères. También sirvió algunas veces de reloj






Sorprendentemente no había turistas y tuvimos el pueblo para nosotros solos. En la Plaza Principal había un sitio de bocadillos fabulosos y disfrutamos de ellos sentados con estas buenas vistas.

Con mucha pena por una parte y encantados por lo bonito de la visita, emprendimos el viaje de vuelta hacia España. Intentamos avanzar lo más posible para llegar al día siguiente temprano a San Sebastián.

Esa noche dormimos ya pasado Nantes, en Vendrennes, donde encontramos un camping bastante bueno, aunque ya no estábamos en modo disfrutarlo mucho.

 Camping de la Motte. Cuatro estrellas. 14, Bis Rue de la Motte, 85250 Vendrennes, Francia. +33251635967

 Día 13 Vendrennes, San Sebastián.  535 Km 5h



Hoy solo dia de viaje largo hasta San Sebastián, volvemos al mismo camping que nos gusto mucho en el Monte Igeldo ya instalados esa tarde empezamos a limpiar y recoger algunas cosas.

Día 14 San Sebastián. 

Hace un dia muy bueno, como todo el viaje y decidimos bajar a la ciudad dando un paseo. Las vistas son espléndidas, por un lado, mar y por el otro montaña. 


Una vez llegamos a la ciudad te encuentras de frente la playa de Ondarreta. Ese día de mediados de septiembre hacia buenísimo y la imagen de la playa era espectacular. Una vez más nos arrepentimos de no haber llevado bañador.

  

De allí nos fuimos al Peine del Viento, conjunto de esculturas de Chillida

Ya de vuelta hacia el centro, paseamos por la playa de la Concha bastante concurrida, por cierto


Caminamos toda la playa hasta la parte vieja, llegando a la Plaza de la Constitución. Donde antiguamente se celebraban corridas de toros durante las fiestas y por eso los balcones llevan los números de las localidades en la parte de arriba.


Llegamos prontito y nos sentamos en una mesa a tomar algo y como hacia tan bueno poco a poco se fue llenando con lo cual decidimos ir a comer porque en poco estaría todo imposible.

Comer hoy toca de pinchos en el Casco Viejo, la mejor experiencia para propios y extraños. Intentamos comer en la calle, pero era imposible y al final entramos a comer en uno de ellos. La verdad que recomendar alguno es difícil, porque yo cada vez que he estad he comido en uno diferente y siempre he salido encantada. Eso si recomiendo la tarta de queso de la pastelería Otaegui, que me pareció lo mejor del mundo. En otra ocasión que fui me habían recomendado la de La Viña, pero ese dia estaba cerrada y acabamos en esta otra. No se que le tiene que envidiar, deliciosa.

En el casco viejo encontramos dos iglesias importantes

 Iglesia de San Vicente

La Iglesia de San Vicente es, probablemente, el monumento más antiguo de la ciudad. Comenzó a construirse en 1507, bajo la dirección de los maestros canteros Miguel de Santa Celay y Juan de Urrutia. Es un templo gótico de planta rectangular de tres naves. Muy bonita, pero dado que esta muy encajonada entre edificios no se puede apreciar tanto.

Y la más famosa Parroquia de Santa María del Coro es una basílica de estilo barroco terminada en 1774 y ubicada en pleno casco viejo.

Las obras de construcción comenzaron en el año 1743 a partir del proyecto de los arquitectos Pedro Ignacio Lizardi y Miguel de Salazar, edificándose sobre una antigua iglesia gótica de los siglos XII y XIII, cuya planta y orientación conservó. Es de estilo barroco con elementos góticos, churriguerescos y neoclásicos.



De allí fuimos caminando a la Plaza de San Telmo, y el Kursaal y el Hotel María Cristina, tambien muy típicos y al que no pudimos entrar porque que en estos días acogía el Festival de San Sebastián, y este año no dejaban concentrarse mucha gente.

Da gusto pasear en un día luminoso por la ciudad y eso hicimos perdiéndonos un poco por sus calles y plazas.

Ya cansados fuimos a la parada del 16 que nos llevaba directos al camping, que hoy sí hay que recoger.

  Día 15 San Sebastián, Madrid 424 Km 4h 30 mn

Hoy salíamos temprano porque tenemos que devolver la caravana a medio dia y nos queda un buen trecho. Cuando abrió la oficina del camping ya estábamos allí para liquidar y marcharnos. Cinco horas, con parada, nos separan de Madrid y todavía tenemos que sacar todo y limpiar la caravana… un montón de trabajo, pero que ha merecido la pena. El proceso de devolución fue muy bien, la gente del alquiler super amable y a eso de las 17 horas ya estábamos de vuelta en casa, agotados pero felices.

 

 Han sido 15 días intensos,  queríamos tomárnoslo con tranquilidad, pero no hemos parado, tanto que ver, tanto que disfrutar… un puro lujo en tiempos de pandemia. Teníamos muchas ilusiones puestas en este viaje, pero la realidad lo ha superado. yo personalmente llevaba desde los siete años pensando en visitar St, Michel.!!

Como siempre todo ha salido perfecto, ningún contratiempo, tambien debido en gran parte a la flexibilidad y total colaboración de todos los componentes de la expedición.  Una vez más gracias a todos…. Y hasta la próxima.

 

 

 





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