Bretaña en Caravana . Un viaje tiempos de Covid. Septiembre 2020
Bretaña en Caravana. Viajes en tiempos de Covid
Itinerario
Día 1. Madrid-San Sebastián
424Km 4h 30 mn Camping Igueldo. Donostia,
Gipuzkoa
Día
2. San Sebastián La Rochelle, 421 km 4h 24 mn
Camping Huttopia Wild Coast (Ile de Ré).
Día 3. La Róchele, Nantes, Vannes (Penboch). 258km 3h. Camping Sites and Landscapes, Penboch.
Día 4. Vannes (Penboch),
Josselin, Rochefort en Terre, Vannes (Penboch),
150 km 2h 30 mn. Camping Sites and Landscapes Penboch.
Día 5. Vannes (Penboch), Carnac, Pont Aven,
Concarneau, Quimper 187 km 2h 30mn. Camping L'Orangerie de Lanniron. Quimper
Día
6. Quimper, Point de Raz, Locronan. 94 km 1h 40 mn. Camping
Locronan en Finistère Sud.
Día 7. Locronan, Pen Hir
Point, Camaret, Le Faou, Roscoff, 147 km 2h 40mn. Camping Trologot Francia, Saint-Pol-de
Léon
Día 8. Roscoff Costa de Granito Rosa
Perros-Guirec, Paimpol, 117 km 2h 10mn. Camping Eden Villages Cap de Bréhat - Paimpol, Côte d'Armor
Día 9 Paimpol, Dinan, St Malo 139 km 1h 50mn. Camping Domaine de la Ville Huchet.
Saint-Malo.
Día 10. St Malo, Dinard. 12 km 15 mn. Camping Domaine de la Ville Huchet.
Día 11. St Malo, Saint Suliac St Michel,
St Malo 117 km 2h. Camping Domaine de la Ville Huchet.
Día 12 St Malo, Fougères, Rennes, Nantes, Vendrennes,
318 km 4h. Camping de la Motte.
Vendrennes, Francia. +33251635967
Día
13 Vendrennes San Sebastián 535 km 5 h. Camping Igueldo.
Donostia, Gipuzkoa
Día
14 San Sebastián. Camping Igueldo. Donostia, Gipuzkoa
Día 15 San Sebastián, Madrid 424 km 4h 30 mn
Diario del Viaje
Día 1. Madrid San Sebastián 424 Km 4,30 h
Por fin llego el dia, por la mañana compra de alimentos perecederos y última y nerviosa revisión de la lista. Parece que salimos. La caravana nos la dan a eso de las 15 horas.
Salimos finalmente como a las 18 horas después de recoger y
cargar la caravana en un tiempo récord.
Como comente anteriormente no nos han dado ni toallas ni sabanas ni edredones y casi nada de equipación, sólo unos platos, cubiertos y vasos de plástico
duro y un set de cazuelas, por lo que hemos tenido que cargar nuestras cosas. Queremos llegar a dormir a San Sebastián para no perder un dia y ya mañana cruzar a Francia, entre otras cosas porque nos caducan las PCR y no queremos tener problemas. Hemos reservado un camping y tenemos que llegar antes de las 11, que cierran . Son 458 km, el mapa nos da 4, 30 horas de viaje , pero con la caravana se va mas lento. Finalmente, sin parar casi nada, lo conseguimos y llegamos a San
Sebastián a las 10,30.
El Camping está
muy bien situado, en lo alto del Monte Igueldo, en una zona muy bonita, aunque al ser de noche no lo apreciamos bien. Las parcelas
para las caravanas no son grandísimas, pero suficientes. Los baños y zonas
comunes super limpias. De hecho, hay una persona limpiando cada rato. En estos
días lo que buscamos es eso, sitios que estén bien cuidados, para hacer uso de
las instalaciones sin problemas si se necesita. Nosotros llegamos a dormir y
salir mañana temprano, pero nos indican que hay autobuses para bajar a la
ciudad, si quisiéramos. Tomamos nota, pues nuestra intención es visitar San
Sebastián a la vuelta.
Camping Igueldo. Padre Orkolaga Ibilbidea,
69, 20008 Donostia, Gipuzkoa
+34
943214502
Día 2. San Sebastián La Rochelle, 421 km 4h 24 mn
Hoy nos vuelve a tocar dia largo de bastantes kilómetros para alcanzar la Rochelle sin ninguna parada intermedia. Partimos tempranito después de desayunar. Nos toca cruzar la frontera y no sabemos si habrá problemas.
La verdad que nada de nada de control, pasamos sin ningún problema y ya en Francia camino de Bretaña.
Paramos a comer en un área de Servicio, que en Francia están fenomenal, mesitas
y bancos de madera en una zona arbolada, donde puedes parar a comer
tranquilamente, eso sí, después de limpiarlas con desinfectante concienzudamente, por aquello del virus, aunque aquí
parece que no les importa mucho. Nosotros vamos con nuestra mascarilla , pero aquí vemos que la mayoría de la gente no la lleva habitualmente. Iremos viendo según avancemos.
Llegamos a la Rochelle sobre las 17 horas, pero tenemos nuestro
camping en la Isla de Ré. La isla está comunicada con un puente que es de peaje y bastante caro con lo que decidimos ver La Rochelle, antes de cruzar a la isla.
A la entrada de la Ciudad tienes un área de Camping
car, donde puedes dejar la Caravana y caminas hasta el centro. Es un poco más
de 1 Km. Nosotros llegamos el mismo dia que llego el Tour de Francia y aunque la etapa ya había acabado , quedaba bastante lío de coches y tráfico. Pero el área de caravanas es bastante grande y hay sitio para todos.
La Rochelle, data del siglo X, que se formó como un
pequeño pueblo de pescadores, durante los dos siglos posteriores se convirtió
en un punto estratégico del comercio marítimo entre Francia e Inglaterra,
basado en el vino y en la sal. Por el centro de la visita de La
Rochelle es su puerto histórico, flanqueado por varias
torres que nos relatan una historia de ataques a la ciudad.
Construida sobre marismas, durante la época medieval
fue una ciudad amurallada, que mantiene calles estrechas y el estilo
característico de una ciudad del medievo. Hay casas
entramadas construidas con madera y pizarra. Pero casi la totalidad de sus
casas tienen fachadas de piedra blanca del siglo XVII que confieren a
La Rochelle una belleza peculiar, si bien en el centro histórico los edificios
datan de entre los siglos XV y XVIII.
Puerto
Histórico.
La entrada
del conocido como Puerto Viejo de La
Rochelle está enmarcada por dos grandes torres, que se
han convertido en la imagen de la ciudad. Aunque en realidad son cuatro torres.
La Torre de San Nicolás, del siglo XIV,
que con una altura de 42 metros. Era un edificio militar que cumplía la función
de vigilancia.
Frente a ella se sitúa la Torre de las
Cadenas, de la misma época y de menor altura, la cual era utilizada para
vigilar los movimientos de los barcos y el tráfico en el puerto. Además, era
donde se cobraban las tasas y derechos.
La tercera de las torres es la Torre de la
Linterna, que destaca por su aguja gótica octogonal. Con 70 metros de
altura, es la más alta de las tres y fue construida como faro; de hecho, se
trata del último faro medieval de la costa atlántica. Pero
la Torre de la Linterna, sobre todo, es conocida por albergar
durante tres siglos una cárcel donde se encerraba a corsarios británicos,
holandeses y españoles, así como a prisioneros militares y religiosos.
Una cuarta torre es la que une a través de un pasaje
inferior la zona portuaria con el casco viejo de la ciudad. Se trata de
la Torre del Gran Reloj, del siglo XVIII.
Camping Huttopia Wild Coast (Ile de Ré). Rue Basse Benaie, 17740 Sainte-Marie-de-Ré, Francia. +33546302174
El camping está justo al lado de la playa y se puede salir por una puerta y aunque la playa no es nada del otro jueves el paseo a la orilla del mar es relajante
Día
3. La Rochelle, Nantes, Vannes (Penboch). 258km 3h.
Hoy
tenemos jornada algo más corta y con parada incluida a visitar Nantes.
Nantes
136 km 1h 50mn.
Puedes
aparcar en el mismo centro, en el Parking Gloriette, Petit Hollande, que tiene
una zona de caravanas (de pago) y desde allí puedes hacer tu recorrido por la
ciudad. Nosotros pusimos dinero para 3 horas y nos dio tiempo a ver lo más importante.
Castillo de los Duques
de la Bretaña
Es el monumento histórico
más importante de Nantes. Situada en el corazón histórico de la ciudad, esta
fortaleza está dotada de una muralla del siglo XV y varios edificios
construidos entre los siglos XIV y XVIII.
Torre
Lu
Justo delante del château des Ducs de Bretagne se
encuentra la Torre Lu («tour Lu»). Como su nombre indica, fue parte
de la antigua fábrica que producía las famosas galletas de Nantes, las «GN»
(«Galletas Nantais»).
Originalmente, la fábrica constaba de 2 torres y un
edificio, pero sufrieron graves daños durante la Segunda Guerra Mundial y sólo
se pudo restaurar una de ellas.
La torre es realmente fotogénica con sus
colores dorados y azules, así como su cúpula perforada con ventanas. En el
interior, en la planta baja, se encuentra una pequeña sala que relata la
historia de la fábrica Lu.
Sin embargo, lo más destacado de la visita es subir
a la cima de la torre para admirar la vista sobre toda la ciudad de
Nantes. Es posible gracias al Gyrorama, una máquina extraña, con un look
de invención «Julio Verne».
La Torre Lu se puede ver bastante bien desde las murallas del castillo, desde donde está tomada esta foto. Nosotros lo hicimos desde allí sin necesidad de desplazarnos hasta ella, pues no pensábamos entrar y menos subir arriba.
Catedral de San Pedro y San Pablo de Nantes. La construcción de la catedral duró más de 500 años. Cerca del tamaño de Notre-Dame-de-París, su fachada de piedra blanca está rodeada por 2 torres masivas, con terrazas con vistas a la ciudad en la parte superior.
Para ver dentro: La tumba de Francisco II,
último duque de Bretaña, las criptas: una cripta románica que alberga
los tesoros de la catedral y otra con una exposición que relata su historia,
el gran órgano
Cuando llegamos la
Catedral estaba cerrada y con una vallas de obras delante, pensamos que con motivo del incendio que se
produjo unos meses atrás.
Este pasaje fue creado en 1843 y se mantiene tal cual. Está construido en diferentes alturas y está repleto de columnas y estatuas en blanco. Esta galería alberga no pocas tiendas en su interior. Es un centro comercial pequeño pero distinto.
La Ribera del Erdre
La isla de Versalles es el punto de partida ideal para un paseo a pie o en bicicleta por la ribera del Erdre.
Gracias a los numerosos parques, casas
señoriales y castillos a lo largo del río, el Erdre fue apodado por
François 1st, el río más hermoso de Francia. De hecho, usted podrá ver varias
mansiones con grandes jardines que pertenecían a ricos armadores o
comerciantes. Continuaremos la caminata hasta el puerto de Sucé sur
Erdre, donde el río forma un pequeño lago.
Las máquinas de la isla de Nantes
La Isla de las Máquinas es un proyecto original que mezcla los mundos de Julio Verne y Leonardo da Vinci. Los 2 diseñadores del proyecto inventaron máquinas articuladas representando animales gigantes. Durante su visita, podrá descubrir los secretos de fabricación de sus máquinas e incluso subir o conducir algunas de ellas.
El más famoso es el elefante gigante de 12
metros de altura y 48 toneladas. Verlo en movimiento es impresionante. Si
tienes suerte, incluso puedes ser uno de los 50 pasajeros que pueden embarcar
en un paseo de 30 minutos a una velocidad de 1 a 3 km por hora.
Otra atracción es la galería de máquinas, que
alberga un bestiario de hermosos mecánicos. Puedes montar y conducir
varios animales incluyendo una araña, una hormiga e incluso una garza
gigante que te llevará por la galería. Los maquinistas están allí para
explicar el proceso de creación y operación de estas extrañas criaturas.
La galería albergará en los próximos años El
Heron Árbol, un árbol gigante con 22 ramas y jardines colgantes. Hoy en día
sólo la rama experimental es accesible, pero sin duda el resultado será
sobresaliente.
Por último, la isla alberga un tiovivo único: el Carrusel de los Mundos
Marinos. En 3 niveles, descubrirá las criaturas marinas que pueblan el fondo
marino, el abismo y la superficie del mar: cangrejos gigantes, mantarrayas y
calamares que puedes cabalgar.
Creo que debe ser impresionante, pero nosotros no
teníamos mucho tiempo y lo lo obviamos.
Trentemoult,
el barrio de los pescadores de Nantes
Algo que visitar es el barrio de pescadores de Trentemoult.
Para llegar, lo más cómodo es tomar el ferry que sale cada 10 minutos de
la Marine & Loire Croisieres, en la Quai Ernest Renaud.
El trayecto dura apenas 6 minutos y cuesta dos euros
(puedes picar con el ticket de bus incluso, y si retornas en menos de una hora
es gratis). Vas a pasar súper rápido junto a la Isla de Nantes y sus famosas
grúas.
La localidad es muy pequeñita, pero es popular por
sus casitas de colores y sus bares mirando al río. Esto tampoco lo visitamos,
por falta de tiempo.
Desde allí salimos hacia nuestro próximo destino, que era Vannes a 116 km 1h 30
mn.
En
este Viaje no hemos reservado ningún camping por anticipado, para tener más libertad y ya que no es
temporada alta pensamos que no tendremos problema de sitio, sobre todo este año. Pero siempre
llamábamos por la mañana para cerciorarnos y ver hasta qué hora está abierto y organizar nuestro día. Normalmente varía entre 18,30 y 19,30, aunque hay sitios que te dan un teléfono para llamar
si llegas más tarde
Camping Sites and Landscapes Penboch. Camping de 4 estrellas. 9 Chemin de Penboch, 56610 Arradon, Francia +33297447129
El camping,
se encuentra a 10 km de la ciudad, pero merece la pena. Está en un sitio muy bonito, muy amplio y con muy
buenos servicios y al lado de la playa. El personal muy atento. Aquí nos
quedamos dos noches, lo cual fue fabuloso, porque nos gustaba mucho.
Las parcelas amplias y podias sacar tu mesa y sillas y no tenias nadie alrededor.
Día 4. Vannes (Penboch), Josselin, Rochefort en Terre, Vannes (Penboch), 150 km 2h 30 mn.
Hoy es como un excursión y volvemos a dormir al mismo sitio . Hoy vamos hacia el interior a ver dos ciudades que nos han hablado fabuloso y luego ya seguimos por la costa.
Josselin. 74km 55mn
Todo lo que habíamos
leído de esta ciudad giraba en torno al castillo y nos sorprendió mucho ver que
había muchas más cosas que ese castillo. Toda la ciudad era puramente medieval y ademas tenia una Catedral impresionante…. Todo muy cuidado.
Como siempre encontramos, bastante céntrico un área de Caravanas, donde pudimos aparcar con gran facilidad y
recorrer el pueblo a pie.
Las imponentes torres del castillo de Josselin se reflejan en las aguas del rio Oust. El castillo, propiedad de la familia Rohan, una de las estirpes más antiguas de Bretaña, es el símbolo de esta bonita ciudad. El castillo de estilo gótico es un interesante ejemplo de la arquitectura feudal y renacentista. Tampoco puedes perderte el barrio de Saint-Croix, tan antiguo como el castillo, construido alrededor de la antigua capilla homónima, y que presenta bonitos ejemplos de casas medievales de entramado de madera. Además, se puede seguir el curso del río Oust por un paseo que avanza a lo largo de 12 kilómetros entre vegetación, iglesias góticas y bonitas casas.
La foto del castillo desmerece la vista sobrecogedora que se obtiene al llegar a la orilla del rio .
Rochefort -en –Terre 40 Km 40 mn
Por lo que había leído este era uno de los pueblos
mas bonitos a visitar y la verdad que no nos defraudó nada. Como siempre
aparcamos a la entrada del pueblo, en una zona designada para caravanas y entramos
a pie al mismo.
Este pueblo es de los denominados pueblos floridos
de Francia con la categoría de cuatro flores. Y lo merece. Es un pueblo muy
turístico e incluso en esta época septiembre y pandemia estaba bastante
concurrido al medio dia. Tiene un montón de cafés con coquetas terrazas para
tomar algo y muchas tiendas de productos locales.
El Castillo al final del pueblo merece la pena
visitarse, pues, aunque no es muy grande tiene unos jardines preciosos y unas
vistas del pueblo muy pintoresca. Además, aunque no está muy apartado a esa
parte no llegan tanto los turistas y disfrutas de una gran tranquilidad.
Vannes 37 km 40 mn
En
Vannes no encontramos área de Caravanas y los parkings que estaban más
céntricos eran solo de coches, preguntando nos mandaban a nuestro camping a aparcar con lo cual nos pusimos a dar vueltas y finalmente, después de un tiempo ya
saliendo del puerto encontramos una calle donde se podía aparcar y allí dejamos
el coche.
Desde
el puerto y para entrar en la ciudad pasamos por la puerta de San Vicente y nos
enteramos que era San Vicente Ferrer, valenciano, que llego a Vannes en 1418 a
predicar por requerimiento del Duque de Bretaña y murió allí un año después.
Está enterrado en la Catedral.
La Plaza De Valencia y la de Henri IV son dos sitios a visitar, junto con la Catedral. Nosotros una vez la visitamos nos dedicamos a deambular por sus calles y contemplar las casas de entramado de madera con más de 500 años de antigüedad, a cuál más bonita.
Camping Sites and Landscapes Penboch. Camping de 4 estrellas.
9 Chemin de Penboch, 56610 Arradon, Francia
+3329744712
Día 5. Vannes (Penboch), Carnac, Pont Aven, Concarneau, Quimper 187 km 2h 30mn
Hoy
tenemos 156 km , pero muchas cosas que visitar, por lo que nos ponemos en marcha nada más desayunar. No despedimos de este camping, que tanto
nos ha gustado.
Carnac 32 km 32 mn
Carnac es conocida por sus famosísimos campos de megalitos.
El conjunto total de Carnac consta de varios de alineamientos megalíticos de menhires o piedras que datan del V y III AC, y cuenta con algún dolmen y túmulo. En total, unos 3000 menhires en varias hileras, algunas de 1 km de largo. La zona, la puedes recorrer a pie o en bicicleta (tienen marcadas rutas en bici) o incluso en los típicos trenes turísticos. Es el monumento prehistórico más extenso y grande del mundo.
Una vez que tomas la carretera que los recorre, al
poco encontramos un parking de caravanas donde puedes dejarla gratis y hacer el
recorrido a pie. Hay tambien otros parkings más adelante pero nosotros lo dejamos en el primero. El
conjunto es impresionante y aunque están en un recinto cerrado se ven muy bien
desde fuera y puedes hacerlo caminando fácilmente. Hay visitas guiadas a tres
horas del dia. Nosotros llegamos cuando empezaba una (a las 11 de la mañana),
pero tienes que sacar las entradas en el centro de interpretación y no nos daba
tiempo a hacerlo y la siguiente era a las 15 horas, lo que no nos cuadraba.
Ósea que las vimos por nuestra cuenta, perdiéndonos la explicación. Pero aun así nos mereció la pena y tampoco estuvimos tanto tiempo.
Pont Aven 81 km 1 h
Este pequeño pueblo, acurrucado en el estuario del río Aven, debe su notoriedad a la escuela de pintores que tuvo a Gauguin por maestro. Paseando junto a la ría, cruzando los puentes y pasarelas, resulta fácil imaginar cómo los paisajes fascinaban a los artistas. El río Aven cruza la ciudad y pasa de río caprichoso a estuario tranquilo afectado por las mareas y habitado por algunos barcos. El agua salta entre los bloques de piedra y hace girar las ruedas de los molinos (actualmente se conservan en activo 14). El paseo Xavier-Grall conduce de una orilla a otra por puentecillos escondidos, junto a los lavaderos, canales y compuertas que riegan los vestigios de los molinos. Además, por encima del Bosque del Amor, la capilla de Trémolo se esconde tras las cortinas de hayas y robles. Su curioso techo asimétrico se inclina casi hasta el suelo por el lado norte. Gauguin hizo famoso el crucifijo policromado de la nave en su cuadro ‘El Cristo amarillo’. Siguiendo río abajo, aparece un bonito molino del siglo XV activado por la marea, junto al castillo de Hénant. Al llegar al mar, nos recibe la encantadora playa de Port-Manech.
El pueblo en si es chiquito, pero respira
tranquilidad. Tiene unos rincones preciosos y muy coquetos. La idea que tienes
es que todo gira alrededor del rio y las casas están integradas en él. Como
siempre encontramos todo muy cuidado. El agua bajaba cristalina y probamos a
meter un poco los pies ya que apetecía y era puro hielo, pero daba gusto.
En conclusión, un pueblo que respira paz y
tranquilidad para disfrutar de la naturaleza. Había varias caminatas a puntos
interesantes, pero desistimos, pues eran varios kilómetros de caminar y todavía
teníamos viaje por delante hasta nuestro destino final. Pero teniendo tiempo,
eran super apetecibles.
Concarneau 27 km 27 mn
Nuestro destino siguiente era Concarneau, situada en
el estuario de Moros. Concarneau es el tercer municipio de Finisterre.
Aparcamos en la estación de trenes, que tenían una
zona de aparcamiento de caravanas. Ya vamos sabiendo que las estaciones de tren
son sitios donde hay zonas de aparcamiento de caravanas o se pueden aparcar
fácilmente. Además, en estos pueblos pequeños no están muy lejos del centro y
se puede caminar sin problemas.
Bajamos por la calle de la Gare hasta el puerto y allí cruzamos a la villa antigua de Concarneau.
El Hemerica, un arrastrero amarrado en el muelle.La famosa Calle Vauban no nos defraudo. Una vez que
cruzas el arco de la entrada es como pasar a una villa medieval. Tuvimos como siempre la suerte de no encontrar casi
turistas y pudimos disfrutarla sin agobios y tomar un helado delicioso.
Al pie de las murallas, se encuentran la Criée y el
mercado para los amantes de los mariscos y productos del mar.
Quimper 30 km 25 mn
De Concarneau salimos para Quimper, pero ya era tarde y
teníamos que ir al camping. Habíamos hablado y nos esperaban hasta las siete de
la tarde.
Camping
L'Orangerie de Lanniron. Camping 5 estrellas. Château de Lanniron, Chemin de
Lanniron, Quimper, Finistère, Francia, 29000 Refugio natural en Bretaña a una
corta distancia caminando de Quimper. Emplazado en un palacio episcopal del
siglo diecisiete con orangerie
Había leído lo bien que estaba el camping y no nos defraudo. El sitio es excepcional, los jardines, donde esta el Chateau, grandiosos Cuenta con muchos servicios y actividades, tales como campo de golf, y nos dio pena estar solo una noche y no usarlo. Las áreas comunes muy limpias y cuidadas. Nosotros hicimos colada ese dia y estaba todo perfecto. Para mí el único inconveniente fue el que todo es amplio que tienes que desplazarte bastante para ir a la zona de servicios. Pero eso tambien es de agradecer, porque no está nada agobiado. La verdad que nos venía muy bien pernoctar en el camping porque consumimos mucha agua , por las duchas , la cocina, más que otras ocasiones.
Día 6. 12 Sep. Quimper, Point de Raz, Locronan. 94km 1h 40 mn
Quimper
Visitamos Quimper en sábado, en pleno día de
mercadillo, con lo que estaba la ciudad muy animada. Pudimos aparcar en un
parking de coches, cerca del mercado, ya que el encargado muy amable nos dijo
que aunque no había sitio específico para caravanas podíamos ocupar las plazas que necesitáramos.
El mercadillo era básicamente de productos de
alimentación, la mayoría de productores de la zona. Todo muy fresco y con muy
buena pinta, aunque para el estándar de España, nos pareció un poco caro.
Hacía
muy buen tiempo y era sábado, es decir todos los ingredientes para encontrar
una ciudad bulliciosa, animada.
Kemper se extiende alrededor de la unión del río
Steir y el Odet. Al parecer mientras el rey Gradlon buscaba la mítica ciudad de
Ys tragada por las aguas, convirtió Quimper en la capital de Cornouaille. Los
romanos desarrollaron el destino comercial de la ciudad. En el siglo XIII, los
gremios se instalaron alrededor de la catedral, que estaba en construcción. Los
ricos emisarios del rey de Francia confirmaron el auge de la ciudad y
construyeron palacetes. Desde entonces, la ciudad se extiende con elegancia a
lo largo de sus muelles floridos.
La construcción de la catedral necesitó tres siglos.
El resultado es uno de los mejores ejemplos del arte gótico. Las dos agujas se
elevan a 76 m y están magníficamente restauradas. Frente a los apóstoles, las
calles adoquinadas nos conducen a la Edad Media, ante las casas medievales de
la calle Kereon (zapateros) con bonitas perspectivas a Saint-Corentin. Una de
las casas más bonitas se encuentra en la esquina de la calle de Boucheries
(carnicerías). En el número 10 de la calle du Sallé se halla una casa que
destaca por su ornamentación. En la calle du Guéodet se yergue la curiosa casa
de las Cariátides. La plaza au Beurre y la calle Elie-Freron tambien preciosas.
Como he dicho al ser sábado había gente por todas partes, al llegar a la Catedral había una boda y no pudimos verla por dentro. Pero el entorno de la plaza con las casas y la Catedral, nos impresionó mucho.
Por cierto las confiterías que
había alrededor de la Plaza de la Catedral, eran impresionantes, a cual más tentadora. Acabamos
comprando galletas, chocolate y nos tuvimos que frenar para no llevarnos todo.
En la que entramos tenían una réplica de la catedral en chocolate, impresionante.
Después de pasear y disfrutar de sus calles salimos
para nuestro siguiente destino Pointe du Raz
Audierne
Desde Quimper emprendimos el camino a Pointe de
Raz, bordeando la costa y con un paisaje de pueblecitos y mar impresionante.
En eso pasamos por un pueblo del que no habíamos oído hablar y nos pareció
ideal. El puerto con sus barcos y las flores, todos tan cuidado.
Pointe du Raz 50km 55mn
Declarada como “Gran Lugar de Francia”, la punta del
Raz se eleva a unos 70 metros de altura. Moldeada por el océano y los vientos,
frente a ella se ve el faro cuadrado del islote de la Vieille, encendido
en 1887 y que fue automatizado en 1995. Más allá de las rocas y del mar, el
panorama sobre el horizonte se puede admirar la isla de Sein y si el
cielo está despejado, el faro de Ar Men.
Lo más recomendable es dar un paseo. El Cabo-Sizun, la
punta del Millier, la punta de Beuzec y la punta de
Brézellec son lugares de paseo excepcionales, con vistas sobre
el Cabo de la Cabra. Los amantes de las sensaciones fuertes se aventuran hasta
la vertiente norte, en el Infierno de Plogoff, donde la legendaria princesa
Dahut se deshacía de sus amantes. Un estrecho promontorio domina sobre las
olas. ¡Solamente hay rocas verticales! Hay playas de arena fina en las que se
puede hacer una parada y la Bahía de los Trépassés en la que se reúnen los
aficionados a los deportes de deslizamiento.
El cabo es también el hábitat de numerosas aves,
entre las cuales se encuentra la famosa gaviota reidora. Protegida desde 1996,
la Punta del Raz conserva el ecosistema de estas especies. En
una costa grandiosa, sembrada de islotes, podrás observar las gaviotas
tridáctilas, los guillemotes o los petreles fulmares desde el sendero.
Los paseos eran tan agradables que se nos hizo más tarde
de lo que teníamos planeado y decidimos cambiar nuestros planes e irnos desde allí al camping y visitar Locronan al
dia siguiente por la mañana temprano.
La suerte era que el camping estaba cerca de la ciudad y se podía bajar andando con lo que no necesitábamos mover la caravana. La verdad que pensábamos ir a otro camping cerca del mar y a 10 mn de Locronan, pero nos pareció más cómodo estar cerca de la ciudad, por la visita del dia siguiente. Si nos hubiera dado tiempo a visitar Locronan habríamos escogido el camping d’Ys con vistas a la playa Kervel de la bahía de Douarnenez.
Camping Locronan en Finistère Sud. 10 Rue de la Troménie, 29180 Locronan, Francia. +33298918776
Día 7 Locronan, Crozon, Pen Hir Point, Camaret, Le Faou, Roscoff, 147 km 2h 40mn
Locronan
Teníamos muchas ganas pues todo lo que habíamos visto de esta
ciudad era impresionante. Y no nos defraudo. Bajamos andando desde el camping,
1 Km aproximadamente, salimos bastante temprano y según llegamos
encontramos un café muy típico cerca de la Iglesia y desayunamos al sol, un
excelente café y unos deliciosos croissants.
Después de reponer fuerzas nos dirigimos a la plaza principal y quedamos asombrados del salto a la historia medieval que hicimos al ver aquella plaza tan bien conservada. Como era tan temprano tuvimos la suerte de poder recorrer sus calles sin nada de gente y eso fue un plus. Las tiendas estaban abriendo y veías a los lugareños preparando todo para la llegada de los turistas.
Los celtas eligieron este lugar para crear un
nemeton: un recorrido sagrado jalonado de estaciones que simbolizan los meses
del año. Y entre sus imprescindibles están la iglesia de Saint-Ronan y la
capilla anexa de Pénity forman una fachada única, pero con dos tipos de
gárgolas. Las calles circundantes también están rodeadas de edificios realmente
elegantes. Para conservar la autenticidad del centro histórico, se ha prohibido
la circulación de coches. Pasear por esta localidad es un auténtico placer.
Encontramos una tienda de productos locales que según decía tenía 100 clases distintas de cervezas, y compramos algunas de recuerdo para
probarlas de vuelta, así como unas latas de crema de langosta, típicas de la
zona. Las cervezas y la sopa, que nos las tomamos a la vuelta en España,
deliciosas.
De allí, de nuevo al camping , que por cierto estaba muy bien, recogimos y nos marchamos hacia Pen Hir Point
Formando una gigantesca cruz en el mar de Iroise, la
península de Crozon presenta un resumen de Bretaña. En sus paisajes se alternan
los acantilados espectaculares, las landas de brezos, las aguas turquesas y las
playas agradables.
Pen Hir Point 47 km 1h
La punta de Pen-Hir es un promontorio de la
península de Crozon en Bretaña, al sudoeste de Camaret-sur-Mer. En un día
despejado hay vistas a la Pointe du Raz y las islas de Sein y Ouessant y a
Pointe Saint-Mathieu. Los acantilados pueden tener hasta 70 metros de
altura.
Como últimamente teníamos un día despejado. No podíamos pedir
más, sol, temperatura agradable y nada de viento, lo que te invitaba de nuevo a
un gran paseo.
Si ayer nos gustó el paisaje de Pointe du Raz, hoy
se supera si cabe. Otra vez un montón de paseos al borde del mar observando todo
tipo de paisajes.
Hacía tan
bueno que había varios grupos de jóvenes escalando por sus paredes, que a mí se
me hacían imposibles, bueno que llegaban a marear.
Camaret sur mer 4km 7mn
El área de caravanas se encuentra a la entrada del
pueblo y desde allí bajamos andando al puerto.
Camaret es una bonita ciudad donde el mar se
encuentra por todos lados. Cuando llegamos alli, domingo, dia de sol, la
animación en el paseo marítimo era total, terrazas llenas de gente, disfrutando
de la comida al sol. El gentío era tal que nos fue imposible encontrar sitio y
tuvimos que conformarnos con unos deliciosos bocadillos y unas cervezas en un
banco del paseo frente al mar. Cosa que tambien disfrutamos mucho.
Enfrente de nosotros teníamos dos edificios
singulares. La capilla de Nuestra Señora de Rocamadour —Chapelle
Notre-Dame-De-Rocamadour. La capilla es del s. XVII, construida con una
llamativa piedra de color anaranjado proveniente de la cercana península de
Logonna y que se ve desgastada por el viento y la sal. Al atravesar la puerta,
de estilo gótico flamígero, lo que más llama la atención son las maquetas de
embarcaciones que cuelgan del techo. Por lo visto, la capilla sirve de memorial
a los marineros muertos en las aguas bretonas, y todos los años el día 1 de
septiembre numerosos barcos fondean en los alrededores de la capilla como
homenaje a dichos marineros.
La Torre Vauban. Esta torre, también llamada tour dorée —torre dorada—, fue
diseñada por el ingeniero francés Sébastien Le Prestre de Vauban y edificada
entre 1693 y 1696 para defender la entrada al puerto de Brest. Es uno de los
ejemplos mejor preservados de este tipo de arquitectura y, forma parte del
conjunto de Fortificaciones de Vauban declarados Patrimonio de la Humanidad en
2005. Como curiosidad, la torre ayudó en 1694 a repeler un intento
anglo-holandés de invadir Bretaña, cuando aún no estaba siquiera acabada.
Le
Faou 38km 40h
Es famosa por sus casas de madera, con 23 casas
protegidas y una arquitectura muy bien conservada desde tiempos medievales en
su calle principal, con fachadas de granito y techos de pizarra.
Es un pueblo chiquito y muy coqueto, con casas preciosas,
pero la verdad que, aunque nos gustó, habíamos visto ya cosas tan
espectaculares que no se quedó entre las primeras opciones. Quizás ya era la última visita del día y estábamos cansados.
Desde allí partimos para Roscoff
Roscoff 60 km 1 h
Teníamos pensado ir al Ar Kléguer Camping de 4 estrellas Avenue de la Mer, 29250 Saint-Pol-de-León, Francia. +33298691881, pero por primera vez cuando llamamos no tenían sitio y nos dijeron que había otro muy cerca en el que si encontramos sitio.
Camping Trologot Camping de
3 estrellas. Rue de la Grève du Man, 29250 -, Francia, Saint-Pol-de Léon
+33298690626
El
camping super, amplio y gente muy amable, justo al lado del mar, nos gustó
mucho. Como siempre todas las áreas comunes muy bien y limpias.
Día 8. Roscoff, Costa de Granito
Rosa, Perros-Guirec, Paimpol, 117 km 2h 10mn
Roscoff
Es una pequeña ciudad portuaria y está
catalogada como “Petit cité de caractére”, ya que ha logrado
conservar su rico patrimonio e historia, Es la ciudad más British de la costa bretona.
No es tan turística como el resto de lugares de Bretaña, y quizá por eso
aún conserva esa autenticidad que la hace tan especial.
Roscoff se dibuja alrededor de un puerto cerrado por un muelle
y salpicado de pequeñas casas de granito y coquetas casas de verano.
Roscoff es muy conocida por su curiosa historia de los "Johnnies". Desde el siglo XIX, los Johnnies, que eran comerciantes de cebollas, embarcan todos los años hacia Gran Bretaña para vender sus productos, puesto que en Bretaña no conseguían hacerlo debido a la crisis económica. La figura del Jhonnie vendiendo cebollas, se hizo muy popular en el Reino Unido, y les empezaron a llamar así por ser "John" un nombre muy habitual en la Bretaña de la época.
Iglesia Notre-Dame de Croas-Batz
Esta preciosa iglesia es de estilo gótico flamígero,
aunque lo que más llama la atención es su impresionante campanario, que
fue añadido durante la época del Renacimiento.
Puerto viejo (vieux port)
Empezó a construirse en 1560, y en 1969 se añadió la pasarela de 527 metros que llega hasta las aguas más profundas, y que permite montarse en los barcos que van hasta la Isla de Batz cuando la marea está baja.
El faro de Roscoff domina la zona del puerto. Tiene
24 metros de altura y 95 escalones.
Excursión a la Isla de Batz
Es una pequeña isla ubicada cerca de Roscoff.
Para llegar hasta la isla salen barcos cada poco
tiempo desde el puerto de Roscoff, aunque la frecuencia varía según la
temporada, así que conviene consultar previamente los horarios. Los tickets se
compran directamente en la taquilla que hay en la zona del embarcadero.
La oferta gastronómica está muy ligada al mar.
Grandes y pintorescos barcos llegan cargados de «Fruit de mer»,
mariscos. Todos los días a las 3 de la tarde el pescadero abre su puesto
de pescado y marisco en el puerto de Roscoff. Los cangrejos y las langostas que
llegan a puerto, son catalogados como unos de los mejores del mundo. En Roscoff
también se dedican al cultivo de algas. Con este producto se fabrican desde
cosméticos hasta verdaderas delicatessen. Las algas han transformado la
economía de este pequeño pueblo Bretón, dando lugar a una floreciente
industria.
Nosotros no fuimos a la isla por falta de tiempo, no
de ganas, ya que teníamos una jornada bastante intensa. Dimos el típico paseo
por el pueblo, que nos gustó mucho ¡Como no! Las calles tenían un sabor auténtico y te transportaban años atrás.
Costa de Granito Rosa
Rocas de formas caprichosas, resultado de 300
millones de años de trabajo de la Madre Naturaleza, y un color peculiar, el
rosa, que choca con el azul intenso del mar. Las mareas, que tienen el poder de
cambiar completamente el paisaje en pocas horas. Una fauna y una flora únicas
en tierras galas. Todo esto es la costa de granito rosa de la Bretaña
francesa.
La costa de granito rosa se extiende
aproximadamente desde la localidad de Trébeurden hasta la de
Perros-Guirec. Aunque la zona más conocida, y donde realmente se encuentra
más granito rosa, es la que va de Trégastel a Ploumanac’h. Incluso
recorriendo toda la línea de la costa, por la route de la corniche,
la carretera que la sigue, no hablamos de más de 30 km, una hora, sin paradas.
En la página web, Granite Rose Tour, de
la oficina de turismo local, tienes información sobre todos los puntos que
visitar en la zona, ¡hay 40! Además, están clasificados como
imprescindibles, insólitos, interiores y accesibles. La verdad es que está muy
bien. También hay una app del mismo nombre que puedes
descargarte y que te cuenta que hay en cada punto –en todos ellos hay un código
QR para que te la bajes. Tienes también un mapa resumido en pdf. Mi
recomendación es si no tienes demasiado tiempo hacer una selección de sitios y
disfrutarlos a tope.
La Pointe de Bihit, en Trébeurden
Desde la punta de Bihit, en
Trébeurden, hay vistas magníficas. A un lado la pequeña Île Mignonne,
de granito gris, y la playa de Porz Mabo. Al otro, el promontorio de Le
Castel y la Île Milliau, de granito rosa, y la playa de
Tresmeur. Un lugar ideal para empezar la ruta de la costa de granito rosa
con vistas de 10. Desde allí vimos la Playa de Trébeurden, con sus característicos
vestuarios blancos y su barandilla blanca y azul.
La playa de la Greve Blanche en Trégastel
Volvemos a la costa y llegamos a Trégastel. Aquí la primera etapa es el mirador hacia la plage de la Grève Blanche. La lengua de arena que une la costa a la Île aux Lapins marca el límite entre la arena más gruesa y rosada de la plage de la Grève Rose –playa de la arena rosa– y la arena fina y blanca de la plage de la Grève Blanche –playa de la arena blanca–. Con marea baja, se puede llegar a pie hasta la Île aux Lapins y la Île Seigle, frente a la playa.
Hacía
tan bueno ese dia, mediados de septiembre, que encontramos la playa abarrotada
de gente e incluso mucha bañándose, una pena no haber traído bañadores. Después
de comer unos apetecibles bocadillos a pie de playa nos dirigimos hacia el
sentier des douaniers, que salía de un extremo de la playa. Pero al llegar un
cartel nos aviso que ahora y debido al Covid el camino era de una dirección
solamente, para que no se cruzara la gente y donde nosotros estábamos justo
acababa, ósea que no se podía caminar en nuestro sentido, con lo cual no
pudimos ni empezarlo y decidimos ir más allá para ver si lo podíamos hacer.
La playa de Saint-Guirec en Ploumanac’h
Finalmente llegamos a “lo gordo”. Tras aparcar la
caravana llego el momento de la playa más conocida de Ploumanac’h: la de
Saint-Guirec. Sobre una antigua estela de los galos, accesible solo con marea
baja, se encuentra un pequeño oratorio de granito rosa del siglo XI-XII. La
estatua de Saint-Guirec de su interior, también de granito rosa, es mucho más
reciente: de 1904. Fue entonces cuando se sustituyó la original de madera. Muy
cerca hay una capilla, también dedicada a Saint-Guirec, que recuerda un poco el
casco de un barco. Justo detrás, está la roca conocida como “cama de
Saint-Guirec”. Una roca plana que, según la tradición, ayudaría a los bebés a
empezar a andar. Al otro lado de la
playa, respecto a la capilla, está la “Maison Eiffel”. Una casa construida en 1903
para Albert Eiffel, hijo de Gustave. En sus terrenos se encuentra la roca
llamada “gorro de Napoleón” por su forma. Un mensaje en clave retransmitido por
la BBC en 1944 en el que se mencionaba este gorro de Napoleón revelaba a los
maquis franceses el inminente desembarco.
Al lado de esta casa empieza otro trozo de la ruta del sentier des douaniers Esta ruta, el sendero de los aduaneros, llamado así porque aquí venían los aduaneros a buscar a los contrabandistas a principios del siglo XX. Aquí se ven las rocas de granito rosa en toda su magnitud. Las rocas tienen formas sugerentes y te puedes imaginar cualquier forma.
En esta zona no había sentido obligatorio, quizás era más ancho y caminamos una buena parte del sendero atravesando los canchales
de granito rosa asomados al mar de forma caprichosa.
El faro, Men Ruz, que significa piedra roja en
bretón. Eso sí, el original, derribado por los alemanes en 1944, había sido
construido en 1860 y era de granito gris. Todavía queda algún resto bajo el
actual.
Desde
Perros-Guirec nos pusimos en marcha hasta Paimpol donde íbamos a pasar la noche.
Camping Eden Villages Cap de Bréhat - Paimpol, Côte d'Armor Camping de 4 estrellas. Route de Port Lazo, 22470 Plouézec, Francia +33296206428
El camping a pesar de ser de cuatro estrellas nos pareció que tenía parcelas difíciles de llegar y un poco en cuesta. Lo mejor fue el bar que tenían con vistas al mar y donde daban unas ostras maravillosas, lo que nos alegró la tarde.
Paimpol
Esta ciudad bretona, antigua península, está marcada
por su pasado marítimo, que se remonta a la pesca del bacalao en Terranova e
Islandia y su llegada a este puerto en Francia. Normalmente los martes era día
de llegada y había un comercio de pescado importante.
Nosotros llegamos en martes y después de aparcar
cerca de la estación nos dirigimos al centro y nuestra sorpresa fue ver que la
tradición seguía y todo el centro era un mercadillo de pescado y todo tipo de
productos locales. Pescado no compramos, pero si unos fuets de diferentes sabores
deliciosos.
En el casco viejo abundan los restaurantes, cuya
especialidad es el pescado, y tiendas de comestibles finos en las que
predominan los productos locales, destacando las conservas de pescado. Estos
comercios se encuentran en bonitas casas de armadores y casas con entramado de
los siglos XV y XVI, a lo largo de pintorescas callejuelas que hay que recorrer
a pie. En la calle des Huit Patriotes (Ocho Patriotas) , una bonita casa del
siglo XV declarada Monumento Histórico, la casa Jézéquel, alberga una
ferretería desde 1886.También hay que ver la Torre Vieja, parte de la antigua
iglesia, y la iglesia de Nuestra Señora de la Buena Nueva, concluida en 1914.
A 3 kilómetros del centro, la abadía de
Beauport, magnífico conjunto monástico muy bien conservado y declarado
Monumento Histórico, merece una escapada.
Nos
recomendaron ir a comer al Port de Ploubazlanec en un restaurante muy típico,
que te dan moules y frites y aunque nos pillaba en dirección contraria a
nuestro siguiente destino, allí nos fuimos. Además, enfrente del restaurante
hay un vivero y esperábamos poder comprar algo de marisco, pero ya cocido,
porque en nuestra caravana no teníamos nada para poder hacerlo.
Después del camino por calles super estrechas que a veces pensábamos que no pasábamos,
cuando llegamos al puerto el restaurante cerraba los martes y el vivero no
cocía nada, con lo que no hicimos ni lo uno ni lo otro.
Al
final comimos en un restaurante allí mismo que tenía menú y no nos hizo mucha gracia,
pero al final la comida fue deliciosa y salimos encantados.
Dinan 110km 1h 30 mn
Es
un precioso pueblo antiguo apiñado y asomado a un precipicio como un nido de
golondrinas.
Nos habían recomendado mucho este pueblo, pero nos sorprendió por lo bonito,. Entramos directamente al puerto del rio Rance y aparcamos
debajo que un gran puente donde estaba el parking de caravanas. El pueblo se
encuentra encima del puerto por lo que tuvimos que subir por una escaleras infinitas pero con unas vistas preciosas.
Una vez que llegas arriba, traspasas las murallas y te adentras en el casco histórico de la ciudad y en la Edad media . Tres
kilómetros de murallas –las más importantes que aún se conservan en
Francia al norte del Loira–, una gran torre del reloj, casas de entramado de
madera, nos demuestran su importancia en el Medievo. Se fundó en el siglo X y,
por su posición, ganó cada vez más importancia. Se sitúa al comienzo del
estuario del Rance, en la intersección de una vía navegable que conectaba con Inglaterra
y Flandes y otra terrestre. En el siglo XIV era una de las ciudades más
prósperas de Bretaña,
Si solo dispusieras de quince minutos en Dinan y pudieras recorrer una única calle, sin duda la rue du Jerzual, la más antigua de la ciudad, debería ser tu elección. Esta callejuela empedrada era la única vía de paso para trasladar las mercancías desde el puerto a la parte alta de la ciudad. La Porte du Jerzual, donde empieza, era también la principal puerta de acceso para los visitantes. En esta calle vivían los mercaderes y artesanos más ricos. Éstos, a partir del siglo XV, mandaron construir preciosas casas de entramado de madera a veces decoradas con esculturas.
La verdad que para mi fue de los sitios más bonitos, y mejor conservado de todos los que habíamos visto. Me encanto.
Ya desde allí nos fuimos directos a nuestro camping
Camping Domaine de la Ville Huchet. Camping 4 estrellas a las
afueras de St Malo. Rue de la Passagère, 35400
Saint-Malo, Francia.
El
camping fácil de llegar y precioso, de los mejores que hemos estado, parcelas
grandes, calles amplias instalaciones en perfecto estado y continuamente limpiandolas y gente muy amable. Estábamos encantados pues allí íbamos a estar
tres noches, donde más de todo el viaje. El camping está ubicado en los
jardines de La Ville Huchet.
Día 10. St Malo, Dinard, St Malo. 51 km 1h 20 mn
Salimos
del camping y nos recomendaron que aparcáramos antes de entrar en la ciudad
vieja en el parking de caravanas y eso hicimos, aunque teníamos unos buenos 20
mn hasta la parte vieja.
St. Malo
San Malo nació en Alet (actualmente absorbida por la
ciudad de Saint-Malo), en el siglo I a.C. El puerto galo romano permitió la
construcción de una ciudadela fundada sobre un islote en el siglo XII. De aquí
zarpó, en el siglo XVI, Jacques Cartier para descubrir Canadá, así como los
barcos pesqueros que llegaron a Terranova. Los armadores hicieron fortuna y la
ciudad prosperó al abrigo de las murallas, ampliadas por los discípulos del
arquitecto Vauban. En el siglo XVIII, los corsarios Duguay-Trouin y Surcouf
reafirmaron el prestigio de Saint-Malo, cuyo estandarte flota por encima de la
bandera francesa.
El paseo de las murallas salta de bastión en torre.
Por un lado, las callejuelas de la ciudad y, por el otro, magníficas vistas a
las playas, al puerto y a los fuertes. Desde la puerta Saint-Vincent, a la
entrada de la ciudadela, se despliegan las ensenadas portuarias y Saint-Servan.
Entre los bastiones de Saint-Louis y Saint-Philippe, la vista se abre al
estuario y a Dinard. Las playas se suceden a los pies de las murallas
hasta alcanzar la torre Bidouane. Con la marea baja, un pasillo de arena une
tierra firme con las islas del Grand Bé y del Petit Bé. Ante el castillo se
extiende la gran playa de Sillon.
Murallas adentro, el paseo continúa entre elevados
edificios, que aunque bonitos no nos impresionaron tanto como otras ciudades
que habíamos visitado.
La mayoría de los edificios fueron reconstruidos
tras los bombardeos de 1944 y aunque la reconstrucción fue muy fiel, se nota.
Desde la entrada a la ciudad te asalta la tentación de pararte en una terraza
de la plaza Chateaubriand, que ese dia estaba a rebosar de gente comiendo y lo
anotamos para la vuelta.
Era hora de marea baja y cruzamos al fuerte del
Petit Bé y al fuerte nacional, asentados en lugares excepcionales. Desde esos
islotes hay una vista inolvidable de 360º. La verdad que en mi opinión lo más
impresionante de St Malo son sus murallas y su aspecto visto desde fuera.
Teníamos pensado ir a Cancale a comer, pero la plaza de Chateaubriand estaba tan animada y apetecible que allí nos quedamos a tomar moules y frites y alguna exquisitez bretona más.
Dinard 12 km 20 mn
Al
otro lado de la bahía de St Malo se encuentra esta ciudad.
Dinard conoció su auge en la Belle Epoque. En los años 1850, las ricas familias quedaron seducidas por este lugar y construyeron villas suntuosas. En la actualidad, el casino, las galerías de arte y los palacetes hacen de la elegante Dinard un destino muy cotizado. Dimos un paseo por la parte de la playa admirando las lujosas casas y tambien las vistas de St Malo desde allí. No fue lo que mas nos gusto.
De allí al camping que al día siguiente madrugábamos y teníamos el plato fuerte de
nuestro viaje.
Camping Domaine de la Ville
Huchet. Camping 4 estrellas a las
afueras de St Malo. Rue de la Passagère,
35400 Saint-Malo, Francia.
Día 11. St Malo, Saint Suliac, St
Michel, c, St Malo 117km 2h
Saint-Suliac 8 km 12
mn
Saint-Suliac, apenas 8 kilómetros lo separan
de nuestro camping con lo que decidimos verlo temprano por la mañana. El
Rance que pasa por Dinard se convierte en estuario y en uno de lo lados esta
esté precioso pueblecito
El pueblo de Saint-Suliac ha sido declarado uno de
los pueblos más bonitos de Francia. Y se lo merece. Las casas de granito lucen
bonitos nombres y están cuidadas al detalle, sus estrechas callejuelas guardan
auténticos tesoros. Además, en Saint-Suliac nace un camino que conduce hasta el
monte Gareau y su oratorio, desde donde se divisa una panorámica increíble del
río Rance y el antiguo pueblo vikingo, la bahía y la playa. Según nos contaron las
redes de los pescadores siguen secándose en las fachadas lo que le daba un
aspecto muy pintoresco, pero nosotros no se si por la hora del día o porque no
vimos ninguna.
El pueblo se reparte alrededor de la iglesia. La
pendiente descendiente del pueblo te lleva directamente a orillas del río,
donde hay una estampa muy agradable, las casitas y una pequeña playa temporal,
que aparece y desaparece con la marea.
Mont-Saint-Michel 48 km 48 mn
Allá nos dirigíamos, al plato fuerte del viaje. Habíamos dejado esto para el final porque era lo que más nos apetecía y queríamos irnos con este sabor de boca. Además porque coincidía con un dia de gran marea. Este lugar es el escenario de las mayores mareas de Europa. Por eso es importante tenerlo en cuenta porque varía mucho de un periodo a otro y lo bonito es verlo convertirse en isla completamente y eso ocurre solo en los días de en las grandes mareas.
Hay una página web de mareas de St Michel donde te
dicen los días y las horas en los que puedes ver la marea. Cuando el
coeficiente de la marea supera 110, el Mont se vuelve a convertir en una isla
durante unas horas. El agua cubre el dique sumergible y la roca se queda sin
accesos al continente.
Hay dos mareas al día y nosotros escogimos la
de la tarde, pues así nos daba tiempo a ver el Monte y la Abadía y luego esperar
la marea. Para observar el fenómeno de la marea subiendo y la llegada
del macareo, hay que estar como 2 horas antes del horario de plena mar. Se
puede observar el fenómeno desde el Mont, las murallas, la terraza oeste (plaza
de la abadía), o desde el nuevo puente-pasarela. La marea sube a la velocidad de un
caballo al galope con el creciente nivel del mar alcanzando
una diferencia de 15 metros entre marea alta y baja. Por esa razón,
se recomienda consultar los horarios de las mareas antes de aventurarse por las
playas. Una pasarela hace que se pueda acceder al pueblo durante todo el año, a
excepción de unas pocas horas cuando hay mareas excepcionalmente altas y el
Mont se convierte de nuevo en una isla, totalmente rodeado por el mar.
Nosotros fuimos el primer dia de marea
alta, los dos siguientes tenian mayores mareas, y en nuestro caso no se cubrió
totalmente la entrada al monte y se podía pasar por una zona muy estrecha.
El Mont y su bahía están clasificados
desde 1979 como Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Abadía del Mont-Saint-Michel
Antaño, importante lugar de peregrinaje, la abadía benedictina del Mont-Saint-Michel representa uno de los más impresionantes ejemplos de la arquitectura de la época medieval, religiosa y militar a la vez., en la que hoy en día, están instaladas dos comunidades de monjes y monjas. Creyentes y no creyentes apreciaron la abadía.
El parking está bastante bien
organizado, pues antes de llegar te desvían a unos parkings grandes y tiene incluso uno especial para
caravanas (como no ). Una vez allí tienes que tomar un autobús que es gratuito y este te lleva hasta
la pasarela y andando como 100 metros llegas a la entrada
Una vez que cruzas la puerta de
entrada te sumerges en la edad media y te imaginas a los monjes templarios y
todo tipo de caballeros andando por aquellas calles empinadas que te llevan
hasta la Abadía, que se ve desde abajo como un fortín impresionante. Para mí el
único problema fue que toda la subida está llena de tiendas y restaurantes
turísticos y eso le desmerece un poco, aunque el estilo está bastante cuidado.
Debido al Covid, aunque había turistas no era agobiante como nos habían comentado, en eso tuvimos suerte
También como se ve teniamos un dia fabuloso, sin mucho calor , pero con un sol explendido y despejado , lo que nos ayudaria a ver llegar la marea.
Nosotros comimos en uno de esos sitios
unos mules y frites, como venía siendo habitual.
La entrada al recinto del monte es
libre, solo tienes que pagar si quieres ver la Abadía, nosotros no somos de
visitar muchos monumentos por dentro, pero esto merece la pena. Sacamos las
entradas por internet con antelación, básico si vas en periodos de muchos
visitantes, que suele ser siempre menos ahora por el Covid. De todas formas,
las sacamos para ahorrarnos colas y asegurarnos que entrabamos a la hora que
queríamos para luego poder ver la marea. Es importante buscar la página oficial
del Gobierno francés, que no suele ser la primera que te sale, y no coger de
agencia que sale mas caro y tiene menos disponibilidad de horarios.
Si nos había gustado el Mont, una vez que entras a la Abadía es mucho mejor porque lo encuentras en estado original, sin restaurantes, ni tiendas y menos gente. Ahora si te encuentras en el medioevo. Subes a lo más alto para llegar a la iglesia, donde además tienes unas vistas de la bahía preciosas, de momento sin casi nada de agua.
De la Iglesia pasas a la Abadía propiamente y a un claustro con un césped precioso pero lo más sorprendente es que eso está en el último piso de la Abadía.
Las ventanas que se ven en la parte de arriba de
esta foto son del claustro y su jardín.
A la salida tienes varios miradores desde donde se
puede ver la marea llegar. Nosotros finalmente decidimos verla desde fuera del
monte, para ver la isla.
Según sales del recinto nos encontramos mucha gente
sentada como mirando la puesta de sol y pensábamos que hacían eso, pero al poco
nos dimos cuenta que por allí llegaba la marea. Al principio se veía tímida,
pero según se acercaba veías la fuerza que traía y como de un minuto a otro
tenías que ir retirándote porque avanzaba velozmente. Todo un espectáculo
Al final cuando nos íbamos efectivamente el Mont era
una isla. Nos dio muchísima pena dejarlo y podríamos habernos quedado allí infinito. Pero de nuevo esperamos al bus, que no llevó al parking.
Travesía de la bahía del Mont-Saint-Michel
¡Atravesar la bahía del Mont-Saint-Michel es una
verdadera experiencia! Aún hoy en día, la travesía de la bahía se
efectúa descalzo. Se aconseja ir acompañado por un guía para
descubrir este ecosistema único. Se puede optar por una travesía «clásica» o
atípica, para descubrir las arenas movedizas. La verdad que vimos muchos
grupos que lo hacían, pero nosotros no nos decidimos, pues el fondo es lógicamente
fango y luego es muy lioso volver a calzarte.
Camping Domaine de la Ville Huchet. Camping 4 estrellas. Rue
de la Passagère, 35400 Saint-Malo, Francia.
Día 12 St Malo, Fougères, Rennes, Nantes, Vendrennes, 318 km 4h
Hoy
nos despedíamos de St Malo y empezaba nuestro camino de regreso a casa.
De
vuelta quisimos visitar ya como último Fougères, pues habíamos visto unas fotos
muy bonitas, aunque no nos pillaba totalmente de paso, había que
desviarse muy poco.
Fougères 84 Km 1h
Lo primero que te llama la atención, y mucho, al llegar, es su castillo. Aparcamos en un parking para caravanas justo enfrente del Castillo, con lo cual nuestra visita empezó por allí.
Es un castillo enorme y perfectamente conservado
El Castillo de Fougères, construido para defender el Ducado de Bretaña
entre los años 1000 y 1500, es uno de los más importantes
de Francia por extensión, una enorme fortaleza casi única
en Europa rodeada por fosos de agua, un enclave natural maravilloso
rodeado por las riberas del río Nançon.
Dando la vuelta al castillo, en un lateral del mismo encontramos unos molinos de agua, que, aunque actualmente se movían mecánicamente, nos impresionaron y gustaron mucho.
En el pueblo, que se encuentra en lo alto, hay un jardín público cerca de la Iglesia de San Leonardo que tiene unas vistas excepcionales, y te das cuenta de la magnitud del mismo.
Una vez subes al pueblo están todos los sitios
de interés muy bien señalizados
Iglesia de San Leonardo se edificó en los siglos XV y siglo XVI, siendo ampliada en el XIX
El "Beffroi", una atalaya de
vigilancia de 1397, la más antigua de Bretaña y todo un símbolo
de Fougères. También sirvió algunas veces de reloj.

Sorprendentemente no había turistas y tuvimos el pueblo para nosotros solos. En la Plaza Principal había un sitio de bocadillos fabulosos y disfrutamos de ellos sentados con estas buenas vistas.
Con mucha pena por una parte y encantados por lo
bonito de la visita, emprendimos el viaje de vuelta hacia España. Intentamos
avanzar lo más posible para llegar al día siguiente temprano a San Sebastián.
Esa noche dormimos ya pasado Nantes, en Vendrennes, donde encontramos un camping bastante bueno, aunque ya no estábamos en modo disfrutarlo mucho.
Camping de la Motte. Cuatro estrellas. 14, Bis Rue de la Motte, 85250 Vendrennes, Francia. +33251635967
Día 13 Vendrennes, San Sebastián. 535 Km 5h
Hoy solo dia de viaje largo hasta San Sebastián, volvemos al mismo camping que nos gusto mucho en el Monte Igeldo ya instalados esa tarde empezamos a limpiar y recoger algunas cosas.
Día 14 San Sebastián.
Hace un dia muy bueno, como todo el viaje y decidimos bajar a la ciudad dando un paseo. Las vistas son espléndidas, por un lado, mar y por el otro montaña.
Una vez llegamos a la ciudad te encuentras de
frente la playa de Ondarreta. Ese día de mediados de septiembre hacia buenísimo
y la imagen de la playa era espectacular. Una vez más nos arrepentimos de no
haber llevado bañador.
De allí nos fuimos al Peine del Viento, conjunto de esculturas de Chillida

Ya de vuelta hacia el centro, paseamos por la
playa de la Concha bastante concurrida, por cierto
Caminamos toda la playa hasta la parte vieja,
llegando a la Plaza de la Constitución. Donde antiguamente se celebraban
corridas de toros durante las fiestas y por eso los balcones llevan los números
de las localidades en la parte de arriba.
Llegamos
prontito y nos sentamos en una mesa a tomar algo y como hacia tan bueno poco a poco
se fue llenando con lo cual decidimos ir a comer porque en poco estaría todo
imposible.
Comer hoy
toca de pinchos en el Casco Viejo, la mejor experiencia para propios y
extraños. Intentamos comer en la calle, pero era imposible y al final entramos
a comer en uno de ellos. La verdad que recomendar alguno es difícil, porque yo
cada vez que he estad he comido en uno diferente y siempre he salido encantada.
Eso si recomiendo la tarta de queso de la pastelería Otaegui, que me pareció lo
mejor del mundo. En otra ocasión que fui me habían recomendado la de La Viña,
pero ese dia estaba cerrada y acabamos en esta otra. No se que le tiene que
envidiar, deliciosa.
En el casco
viejo encontramos dos iglesias importantes
Iglesia de San Vicente
La Iglesia de San Vicente es, probablemente, el monumento más antiguo de la ciudad. Comenzó a construirse en 1507, bajo la dirección de los maestros canteros Miguel de Santa Celay y Juan de Urrutia. Es un templo gótico de planta rectangular de tres naves. Muy bonita, pero dado que esta muy encajonada entre edificios no se puede apreciar tanto.
Y la más famosa Parroquia de Santa María del Coro es una basílica de estilo barroco terminada en 1774 y ubicada en pleno casco viejo.
Las obras de
construcción comenzaron en el año 1743 a partir del proyecto de los arquitectos
Pedro Ignacio Lizardi y Miguel de Salazar, edificándose sobre una antigua
iglesia gótica de los siglos XII y XIII, cuya planta y orientación conservó. Es
de estilo barroco con elementos góticos, churriguerescos y neoclásicos.
De allí fuimos caminando a la Plaza de San
Telmo, y el Kursaal y el Hotel María Cristina, tambien muy
típicos y al que no pudimos entrar porque que en estos días acogía el Festival
de San Sebastián, y este año no dejaban concentrarse mucha gente.
Da gusto pasear en un día luminoso por la ciudad
y eso hicimos perdiéndonos un poco por sus calles y plazas.
Ya cansados fuimos a la parada del 16 que nos
llevaba directos al camping, que hoy sí hay que recoger.
Día 15 San Sebastián, Madrid 424 Km 4h 30 mn
Hoy salíamos temprano porque tenemos que devolver la caravana a medio dia y nos queda un buen trecho. Cuando abrió la oficina del camping ya estábamos allí para liquidar y marcharnos. Cinco horas, con parada, nos separan de Madrid y todavía tenemos que sacar todo y limpiar la caravana… un montón de trabajo, pero que ha merecido la pena. El proceso de devolución fue muy bien, la gente del alquiler super amable y a eso de las 17 horas ya estábamos de vuelta en casa, agotados pero felices.
Han sido 15 días intensos, queríamos tomárnoslo con tranquilidad, pero no hemos parado, tanto que ver, tanto que disfrutar… un puro lujo en tiempos de pandemia. Teníamos muchas ilusiones puestas en este viaje, pero la realidad lo ha superado. yo personalmente llevaba desde los siete años pensando en visitar St, Michel.!!
Como siempre todo ha
salido perfecto, ningún contratiempo, tambien debido en gran parte a la
flexibilidad y total colaboración de todos los componentes de la expedición. Una vez más gracias a todos…. Y hasta la
próxima.



































































































































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