NUEVA ZELANDA Día 11 . Queenstown.
Nueva
Zelanda 14
Día 11, 31 diciembre, Queenstown. Fin de
año.
Ese día tuvimos que
salir pronto del camping, pues no teníamos sitio para la noche del 31. Cuando
reserve solo tenían para el día 30, pero pensé, como buena española, que una
vez dentro, ya nos buscarían algo. Imposible, nos teníamos que ir, como
nosotros había un montón de gente intentando extender la estancia y no había
plazas para nadie . El problema es que no sabíamos dónde y queríamos pasar la noche en Queenstown.!!!
Mis hijos iban a
salir en bici, pero el día jarreaba de lo lindo y lo suspendieron. Mi marido y
yo íbamos también a dar una vuelta en barquito por el lago y nada de nada. Con
lo cual, nos fuimos a buscar un sitio donde aparcar la caravana y poder dormir
esa noche. Resulta que los parkings, aunque fueran de pago no te dejaban pasar
la noche y solo podíamos aparcar en la calle, pero todo lo que encontrábamos era
en cuesta y así no podíamos estar, hicimos varias pruebas, pero nos caíamos de
las camas, un horror. Al final encontramos una calle que estaba más menos plana
y allí nos instalamos, subidos un poco en la acera para dejar pasar a los
coches. Al cabo de un rato de estar allí tan contentos, vino el dueño de la
casa que estábamos en su puerta, a decirnos que eso era privado, pero le
contamos nuestra historia y nos dijo que como era como era fin de año, nos podíamos
quedar. Fue la amabilidad personificada, podríamos acabar el año durmiendo en
llano. Con lo cual la dejamos aparcada y nos fuimos de compras de regalitos de
fin de año.
Comimos cerca del
puerto y volvimos para cambiarnos para fin de año. La verdad que poco cambio,
pues la ropa que llevamos más bien de verano, era imposible de llevar. Yo creo
que nosotros viviendo en Singapur ya no estábamos acostumbrados al frío, pues
la verdad que por la noche todas las jóvenes iban de escotes y sandalias como
si fuera aquello el trópico.
Nuestro plan era
cena en el asador y luego bajar al puerto, a tomar las uvas, previamente
compradas en un súper y preparados los paquetitos, ver los fuegos artificiales y
la música en directo.
Durante la cena cayó
el diluvio, pero a eso de las 11,15 paro y nos respetó el fin de año.
Mucha gente joven,
mucha música y con la cuenta atrás para los fuegos artificiales, nos comimos
nuestras doce uvas.
Fue el fin de año
más madrugador de nuestras vidas. Creo que teníamos 10 u 11 horas de adelanto
con España. ¡¡¡¡¡¡¡FELIZ 2015!!!!!!!!!!
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