ISLANDIA EN CARAVANA. Dia 8 Apurando Reikiavyk
Día 8 28 de Junio. Reykjavík Madrid
Nuestro avión
sale a la 01,50 del viernes, pero tenemos que ir a el jueves por la noche al
aeropuerto.
La mañana la aprovechamos en Reikiavik, para ver lo
que nos ha faltado el día anterior.
El día amanece lloviendo y decidimos coger un bus para
ir a ver Perlan, que es nuestra visita de hoy. Ya comenté al principio el tema
de los billetes del bus, que me pareció atrasado, pero tambien decir a favor
que cumplen el horario a rajatabla.
El edificio Perlan está situado en una colina un poco alejada
del centro de la ciudad. Este lugar acoge el Museo de las Sagas, varias
tiendas de recuerdos y un restaurante bastante conocido por los turistas. Pero
el principal atractivo es su mirador con buenas vistas de todo Reykjavík.
Desde aquí se puede ver el pequeño aeropuerto de la ciudad que se utiliza para
vuelos domésticos (no confundir con el aeropuerto internacional de Klefavík
por el que llegan al país casi todos los turistas).
Desde allí nos
fuimos al centro a comer, en un buen restaurante, no habíamos comido en ninguno
en todo el viaje. Y nos dimos homenaje en el Lobster House, una casita colonial
en el centro, muy coqueta y con una comida deliciosa y carita.
Después de comer nos fuimos a devolver la caravana y
de allí al aeropuerto a dejar las maletas y coger el bus que hay en el
aeropuerto al Blue Lagoon pues tenemos entradas a las 6 de la tarde. Pensábamos
estar allí como tres horas. Pero como dije el día estaba lluvioso, ventoso y de
los más fríos de todo el viaje.
Llegamos helados y calados y la verdad que no
apetecía nada bañarse, pero había que probarlo.
Blue Lagoon
¡Te pueden contar que si es un
lugar muy turístico, que si se ha convertido en una atracción y otros tantos
tópicos … y! ¡Si! Es cierto, pero el solo hecho que las prestigiosas National
Geographic o Conde Nast Traveller la eligiesen entre sus 25 maravillas
naturales o mejor balneario curativo del mundo, dice mucho de Blue
Lagoon, la Laguna Azul de Islandia.
Este balneario natural, que al
encontrarse muy cerca del aeropuerto internacional, supone también una opción
extraordinaria para planteárselo en un último día de tu ruta en la isla. Se encuentra apenas a 20 minutos en coche del aeropuerto
internacional de Klefavík y a 40 minutos de Reykjavík.
Corría finales de los años 70
cuando toda esta área de Svartsengi comenzaba a ser explotada utilizando el
vapor de agua subterráneo para generar electricidad. Sin embargo, el agua
con más componente de silicio no es utilizada por la fábrica principal
y es vertida a un lago artificial. Los efectos curativos de estas
sales no pasan desapercibidos y tras años en los que los islandeses la utilizan
para sus propios baños, en 1987 se abren al público y en 1999 un complejo con
restaurantes y tiendas en torno a la laguna que aún hoy sigue creciendo (un
nuevo hotel abrirá pronto).
Es importante conocer que, como su propia web oficial
indica, es necesario tener una reserva hecha con antelación para poder disfrutar de sus
servicios con una hora fijada previamente y aunque son algo flexibles con
posibles retrasos, no lo serán con otra serie de términos que incluyen en sus
condiciones. Las reservas se hacen en la propia web y se pueden hacer con un
mes de anticipación.
Existen 2 tipos de
entradas que incluyen diferentes servicios en tu pack: COMFORT y
PREMIUM. Esto es lo que incluye cada una
CONFORT 9.990ISK (82€)
- Entrance
to Blue Lagoon
- Silica
Mud Mask
- Use
of Towel
- 1st Drink of Your Choice
PREMIUM 12.990ISK (105 €)
- Entrance
to Blue Lagoon
- Silica
Mud Mask
- Use of Towel, Bathrobe & Slippers
- 1st Drink of Your Choice
- Algae
Mask
- Restaurant
Reservation (opcional)
- Sparkling
Wine if dining
Hacia el fondo del lago se
encuentra la fábrica geotérmica y una serie de tuberías metálicas,
que es una de las mejores zonas porque el agua incrementaba todavía un poco más
su temperatura obteniendo una sensación de bienestar única. De todas
formas, la experiencia de tomar una cerveza fría en el agua es la mejor de
todas. Pero las experiencias no acaban en el agua. Una vez sales, te duchas y
te cambias (hay secadores de pelo, espejos y todo lo necesario), sales a
la zona común del recinto donde podrás encontrar tiendas de souvenirs,
de productos estéticos y hasta una clínica donde
tratan problemas de piel, como la psoriasis o la urticaria. También dispone de dos
bares/restaurantes, uno tipo buffet y otro con barra, donde poder comer
sándwich, ensaladas y otros tipos de comidas sencillas mientras ves la laguna
tras los cristales
Se recomienda coger una entrada
Confort, pues sea cual sean tus preferencias, si compras la más
básica podrás hacer un upgrade allí cuando vayas a entrar pagando simplemente
la diferencia.
La estancia en la piscina con los
tratamientos puede tomar un máximo de 3 horas y algo más si se quiere comer
allí mismo.
Dicen que siempre está muy llena,
pero ese día, con tal mal tiempo, estábamos nosotros casi solos. Estuvo bien,
pero no podíamos ver de tanto que nos golpeaba la lluvia, era tremendo. En cuanto sacabas algo más de la cabeza del agua te congelabas.
Para volver, aunque hay buses al
aeropuerto, como era muy tarde, ya no había y pedimos un taxi para ir a recoger nuestras maletas a consigna, a cenar y esperar el vuelo. Seguía diluviando y había un viento muy fuerte, con lo que temíamos que
quizás nuestro vuelo no llegara. Llegar llego, pero con bastante retraso y por
fin salimos de Reikiavik como a las 2,30 de la mañana, agotados, pero felices después de una maravillosa semana en Islandia.
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