NEPAL. Un viaje a las Montañas. Día 3 . Kathmandu y Patan.
Día 3 Domingo 12 Octubre, Kathmandú y Patan.
Salimos a las 5 de la mañana del hotel para ir al aeropuerto al Mountain flight, esos vuelos de avistamiento son siempre a primera hora para luego dejar libre el aeropuerto. Nos lleva
el taxi del hotel y estamos a las 5,30 en la terminal nacional de aeropuerto.
La terminal nacional es tremenda antigua y abarrotada de gente que sale de viaje. Aunque hace
mal tiempo nos dan la tarjeta de embarque y después de un rato de espera, nos
llevan al autobús para embarcar. Una vez en el autobús, nos comentan que hay
que esperar a ver cómo está el tiempo (bastante nublado) y después de 10 minutos, nos lo suspenden
y nos llevan de vuelta a la terminal. Cambiamos el vuelo para el siguiente día.
Volvemos al hotel y todavía no son ni las 7, con lo que vamos a desayunar y después nos
vamos a la Estupa de Swayambhunath. No
está lejos del hotel y vamos caminando, que son como 15 minutos.
Swayambhunath está ubicada justo en la cima de una colina desde la que
se divisa gran parte del Valle de Kathmandú. Se trata de uno de los puntos más
altos de Kathmandú, por lo que se disfruta de unas vistas magníficas. Si
el día está despejado podréis ver hasta los Himalayas, cosa que no era nuestro caso. Para acceder al complejo
hay dos formas bien distintas. La primera opción es subir los 365 escalones
pronunciadísimos, y nada aptos para cardíacos. Se supone que los penitentes y
los peregrinos suben por aquí. Pero lo más fácil y agradable es el acceso de
los turistas, que está lleno de pequeños puestos de artesanía.
En Swayambhunath podréis contemplar magníficos edificios
construidos con los tres tipos de arquitectura tradicional nepalí. El más popular
de todos es la fantástica Estupa de Swayambhunath, también denominada el Templo
de los Monos. Es un lugar precioso, inconfundible por los ojos pintados de Buda.

Swayambhunath tiene su lado místico. Es el segundo
lugar más sagrado para los budistas nepalíes, sólo superado por Bodnath.
Desde allí a buscar un taxi para ir a Patan. Después de varias vueltas, somos cinco y por tanto no cabemos en un taxi normal, elegimos una especie de van chiquitita donde pudiéramos ir los cinco. El señor nos pareció
encantador y la furgoneta autentica.
Patan
Se cree que Patan fue construido en el siglo III ac por la
dinastía de Kirat, ampliada por los Lichhavis en el siglo VI y otra vez por los
Mallas en el período medieval, que fue cuando alcanzó pleno esplendor. Patan es
la tercera ciudad más grande de Nepal, y aunque está separada de Kathmandú por
el río Bagmati sus centros urbanos se confunden. Sus habitantes la llaman
Lalitpur, que significa "ciudad de las artes", y de ello hay muestra
en la infinidad de templos, grandes plazas, monasterios, casas antiguas,
imágenes, esculturas talladas en piedra, puertas de bronce o tallas de madera
que abundan en su Durbar Square y alrededores.
Se tarda unos 20 minutos desde Kathmandú en taxi hasta Patan Dokha, la puerta de la ciudad,
donde hay que comprar el ticket de acceso al casco antiguo, 200 npr. Dimos un
paseo por calles semi adoquinadas y polvorientas, pero con menos tráfico que en
Kathmandú, donde hay templos, monasterios, patios (bahals) y pozos (tuns). . Al norte de Durbar Square se
encuentra el Templo Dorado,
construido en el siglo XII por el rey Bhaskar Verma. Acceso 50 npr. Tras cruzar
una oscura y angosta puerta de piedra accedemos a un patio rodeado de molinos
de oración, estatuillas en bronce de monos, elefantes y dioses, ofrendas,
grabados en las paredes, no queda ni un hueco libre. El patio, dos escalones
por debajo, simboliza amrit, el océano de la inmortalidad del que beben los
dioses, y en medio "flotando" un templo de tres tejados dedicado a
Buda. El templo debe su nombre a las láminas de metal dorado que lo recubren. Cerca de aquí se encuentra el Templo Kumbeshwar, una espectacular pagoda de cinco plantas
dedicada a Shiva. Construido en 1.391 por Jayast Hiti Malla, es punto de
peregrinación anual para los hindús durante el Janal Purnima, cuando las castas
brhamin y chhetri remplazan el cordón sagrado que cuelga sobre sus hombros. Sus
dos estanques se cree que contienen agua del lago sagrado de Gosainkunda, al
norte del valle de Kathmandú. Antes de llegar a Durbar Square, en la plaza
Swotha Tole, aun encontramos los templos de Rada Khrisna, tipo pagoda, Narayan,
con un Garuda enfrente y Krishna, de influencia india.
Pero Durbar Square,
es sin duda, el principal atractivo de la ciudad. Si la Plaza Durban de Kathmandu nos encantò , esta nos dejo atónitos de impresionante que era.
La plaza está llena de
antiguos palacios, templos, santuarios y esculturas, que al igual que en Kathmandú
y Bhaktapur se ubican alrededor del antiguo Palacio Real. Un largo pasillo
divide la plaza y facilita su visita. A un lado quedan el Templo de Vishwanath (1.627), una fantástica pagoda de dos tejados
con frisos de madera y tallas de piedra dedicada a Shiva que guarda en su
interior un enorme lingam. Hay estatuas de Nandi y Ganesh, y las escaleras de
acceso están protegidas por dos elefantes. Khrishna Mandir (1.637) dedicado a
Vishnu, es un templo hindú en piedra de tres pisos soportados por multitud de
columnas. Frente a él hay una Columna con Estatua
de Garuda, la montura de Vishnu. Junto a él, también dedicado a Vishnu,
está el Templo de Jagannarayan
(1.565), el más antiguo de la plaza.
Luego vienen el Templo
de Hari Shankar (1.704), una preciosa pagoda de tres pisos custodiada por
dos elefantes arrodillados y el Templo
de Narshinga, otro templo dedicado a Vishnu. Frente a él está la Estatua
del Rey Yoganarendra Malla sentado sobre una alta columna y bordeado por sus
reinas. La enorme Campana de Taleju
(1.736) suspendida sobre dos columnas y el curioso Templo de Krishna (1.723), un templo hindú en piedra de planta
octogonal. El otro lado está ocupado casi en su totalidad por el Palacio Real, construido como
residencia de los gobernantes Malla del reino de Patan.
Se divide en una sucesión de patios, el primero de ellos es
Sundari Chowk (1.647), frente al que
hay unas esculturas de Hanuman, Ganesh y
Vishnu. Mul Chowk era el patio central, en medio del patio está el Templo de Bidya, una pequeña estructura
dorada que parece una fuente, y en las esquinas del fondo dos templos de triple
tejado con forma de pagoda, los templos de Taleju
Bhawani y Degutalle. Cruzando la puerta dorada, desde la que el rey
ocasionalmente hacia apariciones públicas, se accede al tercer patio, Keshab Narayan Chowk, que alberga el
pequeño Museo de Patan (acceso 250 npr).
Los últimos minutos
de luz paseamos por los alrededores de Durbar Square, siguiendo un poco la ruta
al Suroeste de Patan que marca Lonely Planet. Las calles están llenas de gente,
cada dos pasos hay un templo, pagoda o estatua de algún dios que compaginan su
carácter sagrado con tareas más mundanos como expositores de un mercadillo o
tendederos de ropa improvisados.
Caminando encontramos un a casa restaurada, con ayuda de la
Unesco, preciosa que se ha convertido en hotel, Newa Chen, Shrestha House, de 8
habitaciones, al estilo casa newarí antigua. Entramos y el dueño, encantador nos enseño el
hotel, habitaciones, buhardilla…todo. Nos cuenta que está lleno, hay que
reservar con anticipación. Precios entre 40/ 50 US$. Nos pareció preciosa y un
sitio donde merece la pena quedarse.
En uno de los palacios de la Plaza, cuando ya nos marchábamos vimos que entraba mucha gente y
nos metimos y vimos una especie de sacrificio de una cabra, que no entendíamos
muy bien de que iba. Habia unos señores que movían una cabra de un sitio a otro y haba
como un pilón con mucha sangre, que pensamos era donde las sacrificaban. Después de mucho esperar seguían intentando mover o esperando que la cabra se
moviera y ya cansados nos marchamos sin ver el final.
Por la tarde, de vuelta en Kathmandu, no fuimos de compras por Thamel para
equiparnos para el trekking que íbamos a hacer en dos días.












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